No son tiempos para dobleces ni medias tintas. La crisis política desatada por la misteriosa muerte del fiscal Alberto Nisman lo exige. Por eso, por más queFlorencio Randazzo sobreactúe su pertenencia al “proyecto” y la supuesta bendición de Cristina Kirchner para el sillón de Rivadavia, el camporismo ya tiene al elegido para imponerle el vicepresidente a Daniel Scioli: Wado De Pedro.Según pudo saber NOVA de fuentes que están al tanto de las negociaciones, la Presidenta no habría descartado que el mercedino sea finalmente el compañero de fórmula del ex motonauta, que terminará siendo el candidato “oficial” del FpV, con rival en las PASO o sin ellos. Se mantiene la incógnita respecto del futuro de Axel Kicillof, mencionado cono el preferido para desempeñar el papel de “comisario político” de la pingüinera en un eventual gobierno sciolista. “Wado” parece haber picado en punta.
Tampoco debería distraer que Scioli se niegue a hablar de su relación con La Cámpora, como blanqueó recientemente en Río Negro. Puros fuegos de artificio. Los vasos comunicantes entre el equipo naranja y La Cámpora existen, y son aceitados a diario por De Pedro y Julián Álvarez, otro amigo de Máximo Kirchner que tiene un interés puntual en el territorio bonaerense: la intendencia de Lanús.
No será el caso de “Wado”, que se saltearía todos los cargos ejecutivos en un viaje sin escalas a la vicepresidencia. Será, en definitiva, una reversión del “experimento” de 2011, cuando Cristina impuso a Gabriel Mariotto en la fórmula bonaerense. Nunca dos candidatos fueron tan distintos. Pero el vicegobernador terminó comulgando en La Plata y hoy pide a Scioli como un candidato “de unidad” del kirchnerismo. Ningún gesto es arbitrario.
Consciente de esa posibilidad, De Pedro nunca desatendió su relación con Scioli, al igual que Julián Álvarez. Incluso cuando el núcleo duro del Gobierno arreció sus críticas y cuestionó abiertamente al bonaerense -con el talibán Jorge Capitanich a la cabeza- o algún referente camporista como Andrés Larroque prometió “prenderse fuego en Plaza de Mayo” si Scioli era el candidato del FpV. Lo mismo que Hebe de Bonafini, que lo llama “dictador”. Nada les preocupó: ambos actuaron con la mirada puesta en el mediano plazo.
No por nada hubo fotos, actos en conjunto y diálogos reservados a lo largo de todo el año pasado. Scioli lo sabe y “Wado” también, por eso muchos estrategas del peronismo reconocen que el diputado de La Cámpora podría ser finalmente el elegido. Así, el cristinismo se garantizará el monitoreo de la gestión y la protección del próximo gobierno ante la profusión de temas sensibles, sobre todo con las causas judiciales por corrupción.
Impacto federal
De concretarse, el FpV tendrá una lista de explicaciones para dar. La primera: por qué vuelve a excluirse al peronismo del interior para la fórmula presidencial. Serán nuevamente dos bonaerenses, luego de que Cristina llevara al marplatense Amado Boudou (a propósito, ¿alguien se acuerda hoy de Boudou?). La Casa Rosada no podrá evitar que el binomio sea recibido como un nuevo desprecio a las provincias. No por nada el salteño Juan Manuel Urtubey buscará la re-reelección en su terruño a la espera del próximo canto de sirenas.
El deseo último de los estrategas del kirchnerismo es que finalmente Randazzo termine aceptando ser el candidato a gobernador del FpV. Si a esa tropa le suman la estrepitosa caída de Sergio Massa en las encuestas, la propuesta del oficialismo se volverá imbatible, calculan. Ante el famoso “núcleo duro” de 33 puntos, el porteñoMauricio Macri no podrá hacer fuerza para ir al ballotage.
De todos modos, si el ministro del Interior y Transporte mantuviera el capricho de ir por el premio mayor, Scioli tiene otra carta bonaerense para ofrecer en Balcarce 50:Martín Insaurralde, un viejo amigo. El lomense terminaría con el juego de las adivinanzas y volvería a reposar los pies en la palangana del FpV, a la cabeza de las encuestas en el territorio bonaerense. Y con Jésica Cirio al lado.
Si bien todavía no hay definiciones (la atención en la Rosada está puesta en la marcha del caso Nisman), las negociaciones continúan a paso firme, mientras políticos y periodistas se distraen con la supuesta distancia entre Scioli y el kirchnerismo de paladar negro. Quizás olviden la vieja máxima peronista sobre peleas y reproducciones a la hora de traspasarse un poder que queda siempre en las mismas manos.