Islam - Piedra OnLine

Información del Mundo

miƩrcoles, 22 de julio de 2015

Islam


El islam, en Ć”rabe ال؄سلام, al-Islām, es una religión monoteĆ­sta abrahĆ”mica cuyo dogma se basa en el libro del CorĆ”n, el cual establece como premisa fundamental para sus creyentes que «No hay mĆ”s Dios que AlĆ” y que Mahoma es el mensajero de AlĆ”». La palabra Ć”rabe Allah, castellanizada como AlĆ”, significa ‘Dios’ y su etimologĆ­a es la misma de la palabra semĆ­tica ‘El’, con la que se nombra a Dios en la Biblia. Los eruditos islĆ”micos definen al islam como: «La sumisión a Dios el AltĆ­simo a travĆ©s del monoteĆ­smo, la obediencia y el abandono de la idolatrĆ­a». El libro sagrado del islam es el CorĆ”n, dictado por AlĆ” a Mahoma a travĆ©s de Yibril, el arcĆ”ngel Gabriel. Los seguidores del islam se denominan musulmanes, del Ć”rabe muslim مسلم, lo cual significa 'que se somete'. Atestiguan que Mahoma es el Ćŗltimo de los profetas enviados por Dios y sello de la ProfecĆ­a. Se aceptan como profetas principalmente, pero no limitĆ”ndose, a AdĆ”n, NoĆ©, Abraham, MoisĆ©s, Salomón y JesĆŗs. AdemĆ”s del CorĆ”n, los musulmanes de tradición sunita siguen asimismo los hadices y la sunna del profeta Mahoma, que conforman el ‘Registro histórico de las acciones y las enseƱanzas del Profeta’. Se aceptan tambiĆ©n como libros sagrados la TorĆ”, el Antiguo Testamento de los cristianos, los Libros de Salomón y los Evangelios del Nuevo Testamento. El islam es una religión abrahĆ”mica monoteĆ­sta que adora exclusivamente a AlĆ” sin copartĆ­cipes.

Se estima que hay en la actualidad entre 1.000 y 1.200 millones de musulmanes en el mundo. Según el Vaticano, el islam, conjuntamente con todas sus ramificaciones, es la religión mÔs extendida del mundo, ya que recientemente ha superado el número de católicos, y la segunda religión del mundo si se suma el número de fieles de las distintas confesiones del cristianismo. El islam se inició con la predicación de Mahoma en el año 622 en La Meca, en la actual Arabia Saudita. Bajo el liderazgo de Mahoma y sus sucesores, el islam se extendió rÔpidamente. Existe discrepancia entre los musulmanes y no musulmanes de si se extendió por imposición religiosa o militar, o por conversión de los pueblos al islam.

EtimologĆ­a y significado

La palabra Islām, de la raĆ­z trilĆ­tera s-l-m, deriva del verbo Ć”rabe aslama, que significa literalmente ‘aceptar, rendirse o someterse’. AsĆ­, el islam representa la aceptación y sometimiento ante Dios. Los fieles deben demostrar su sumisión venerĆ”ndolo, siguiendo estrictamente sus órdenes y aboliendo e politeĆ­smo. En palabras de Pedro MartĆ­nez MontĆ”vez: Se dice habitualmente que islam significa sumisión total a Dios, lo que es indudablemente cierto, aunque no es menos cierto que ello corresponde a la traducción de sólo una parte de la palabra. Queda una segunda parte por traducir, atendiendo a la raĆ­z lingüística de la que deriva, que cubre el campo semĆ”ntico del bienestar, de la salvaguarda, de la salud, de la paz. Quiere esto decir, sencilla y profundamente, que el creyente se somete a Dios, se pone en sus manos, porque tiene la seguridad de que asĆ­ se pone a salvo.

Doctrina del islam
La doctrina islƔmica tiene cinco pilares en su fe que forman parte de las acciones interiores de los musulmanes. Los pilares principales son:

1. La profesión de fe, es decir, aceptar el principio bÔsico de que sólo hay un Dios y que Mahoma es el último y mÔs importante de sus profetas.
2. La oración.
3. El zakat o azaque, traducido a veces como limosna, es decir, compartir los recursos con los necesitados.
4. El ayuno en el mes de ramadƔn.
5. La peregrinación a la Meca, para quien pueda, al menos una vez en la vida.

Sin embargo, islam chiita cuentan con otros cinco pilares, distintos a los de las otras ramas, mƔs abstractos e internos.
A éstos añaden algunos musulmanes el sexto pilar del yihad o esfuerzo en defensa de la fe. En términos estrictamente religiosos, se entiende fundamentalmente como un esfuerzo espiritual interior de cada creyente por vivificar su fe y vivir de acuerdo con ella. A esto se le llama yihad mayor, mientras que existe un yihad menor que consiste en predicar el islam o defenderlo de los ataques. De este último concepto nace la idea de yihad como lucha o guerra que se ha popularizado en todo el mundo.
AdemÔs, conforme al CorÔn todos los musulmanes tienen que creer en Dios, sus Ôngeles, sus libros, sus profetas, la predestinación y en la próxima vida.

Dios

Dios en el CorÔn se nombra a sí mismo como Allah. Aunque el término es conocido en Occidente como referencia al Dios musulmÔn, para los hablantes en Ôrabe, de cualquier religión, incluidos cristianos y judíos, se emplea como referencia a "Dios". La creencia en Dios dentro del islam consiste en cuatro aspectos:

1. En Su existencia. Esto primeramente por guía del Creador a Su siervo, posteriormente por evidencias del instinto natural del ser humano, la razón, los sentidos, signos en la creación y como prueba principal; los textos sagrados.
2. En que Ɖl es el Ćŗnico, en Sus actos y dominio de este Universo, es decir: Ɖl Ćŗnico Creador, Sustentador, Soberano, etc.
3. En que Ɖl es la Ćŗnica divinidad y sustentador de las cualidades divinas, por lo tanto solamente Ɖl es el merecedor de la adoración.
4. En Sus nombres y atributos: Consiste en afirmar de Dios lo que ha afirmado de Sí mismo en el corÔn o a través del profeta Mahoma, sobre sus nombres y atributos divinos, sin distorsión, negación, o asemejarlo a algo de este mundo.

Dado que se trata del mismo Dios de cristianos y judƭos, las cualidades que los musulmanes le atribuyen son bƔsicamente las mismas que le atribuyen aquellos, pero hay diferencias considerables. Es reseƱable, sin embargo, que el islam, a semejanza del judaƭsmo pero alejƔndose del cristianismo, insiste en su radical unidad (tawhid), es decir, que es uno y no tiene diversas personas, como afirma en cambio la mayorƭa de las corrientes cristianas con el dogma de la Trinidad, en su carƔcter incomparable e irrepresentable.
El islam se refiere a Dios tambiĆ©n con otros noventa y nueve nombres, que son otros tantos epĆ­tetos referidos a cualidades de Dios, tales como El Clemente, Al-Rahmān, El ApreciadĆ­simo, Al-'AzÄ«z, El Creador, Al-Jāliq. El conjunto de los 99 Nombres de Dios recibe en Ć”rabe el nombre de al-asmā' al-husnĆ  o ‘los mĆ”s bellos nombres’, algunos de los cuales han sido utilizados asimismo por cristianos y judĆ­os o han designado a dioses de la Arabia preislĆ”mica. Algunas tradiciones afirman que existe un centĆ©simo nombre que permanece incognoscible, que es objeto de especulaciones mĆ­sticas, y que se define en ocasiones como el Nombre Inmenso (ism al-'Azam), o como el Nombre de la Esencia, figura que existe igualmente en el judaĆ­smo, y que ha tenido una gran importancia en el sufismo. Otras veces, se utiliza simplemente la palabra rabb (SeƱor).

Mahoma dijo que Dios tenƭa 99 nombres; en este versƭculo del CorƔn se mencionan algunos:

Es AlĆ” "no hay mĆ”s Dios que Dios", el Conocedor de lo oculto y de lo patente. Es el Compasivo, el Misericordioso. Es AlĆ” "no hay mĆ”s dios que Dios", el Rey, el SantĆ­simo, la Paz, Quien da Seguridad, el Custodio, el Poderoso, el Fuerte, el Sumo. ¡Gloria a AlĆ”! ¡EstĆ” por encima de lo que Le asocian! Es AllhĆ”, el Creador, el Hacedor, el Formador. Posee los nombres mĆ”s bellos. Lo que estĆ” en los cielos y en la tierra Le glorifica. Es el Poderoso, el Sabio. (CorĆ”n 59:22-24).

La palabra Allāh estĆ” en el origen de algunas palabras castellanas como "ojalĆ”" (wa shā llāh: ‘y quiera AlĆ”’), "olĆ©" (wa-llāh: ‘por AlĆ”’) o "hala" (yā llāh: ‘oh, AlĆ”’).

Libros revelados

La fe en los libros revelados dentro del islam comprende:

1. En que fueron descendidos y revelados por Dios:

- El CorĆ”n (Qur’an) revelado al profeta Mahoma.
- La TorƔ (At-Tawrat) revelada al profeta MoisƩs.
- Los Salmos (Az-Zabur) revelados al rey David.
- El Evangelio (Al-Injil) revelado a JesĆŗs, Issah para los musulmanes, hijo de MarĆ­a (Maryam).

2. Afirman lo legĆ­timo que informan, en el caso del CorĆ”n afirman todo) y aquello que no ha sido tergiversado de los libros pasados. El CorĆ”n reconoce, pues, el origen divino de la Concep judĆ­a y el Evangelio cristiano, por ello llama a los cristianos y a los judĆ­os ‘la gente del libro’ (Ahl al-Kitab), pero no reconoce la autenticidad de los textos que actualmente tienen por autĆ©nticos los fieles de dichas religiones; afirma que han estado expuestos al tahrif (تحريف) o distorsión por las personas, y como resultado no son cien por ciento confiables. De todas formas, la tradición católica no considera a la Biblia como Ćŗnica fuente de conocimiento, por lo que no entrarĆ­a en contradicción con el cristianismo si se considera desde este punto de vista.

3. Creen que deben actuar con las reglas y leyes que no han sido abolidas de ellos, y que el CorÔn abroga a todos los libros excepto en algunas leyes, para los musulmanes. Acerca de los asuntos que no abarca el CorÔn ni los dichos de Mahoma, como sucesos o datos históricos y no contradicen al islam, no los afirman ni los niegan a priori.

El CorƔn

El CorĆ”n es el libro sagrado del islam. Los musulmanes creen que fue revelado a Mahoma por el arcĆ”ngel Gabriel entre 610 y 632, fecha esta Ćŗltima en la que falleció dicho profeta. AdemĆ”s de su memorización, se dice que los seguidores de Mahoma escribieron el CorĆ”n en pergaminos, piedras y hojas. Los musulmanes creen que el texto actual del CorĆ”n es idĆ©ntico a la revelación recibida por Mahoma. Ɖl, a su vez, lo dictó a sus discĆ­pulos, quienes memorizaron sus palabras. Los eruditos actuales afirman que la primera compilación escrita del CorĆ”n data de tiempos del tercer califa, 'Uthmān ibn 'Affān, quien gobernó entre 650 y 656.

Existen numerosas tradiciones y diferentes puntos de vista en cuanto al proceso de compilación del CorÔn. La mayoría de los musulmanes aceptan lo que indican diversos hadices: el primer califa, Abu Bakr, ordenó a Zaid ibn Zabit compilar todos los auténticos versos del CorÔn, tal como se preservaban en forma escrita o a través de la tradición oral. La compilación realizada por Zaid, conservada por la viuda de Mahoma, Hafsa bint Umar, y que fue utilizada por 'Uthmān, es la base del CorÔn actual. La versión de 'Uthmān organiza las azoras (capítulos) según su extensión, de forma que las mÔs largas se encuentran al comienzo del CorÔn y las mÔs cortas al final. Hay teorías que indican que este orden no cronológico de las azoras fue establecido por Dios.

El CorÔn fue escrito originalmente en escritura hijazi, masq, ma'il y cúfica. En un principio, sin vocales, sólo con consonantes, siguiendo la técnica de escritura vigente hasta entonces en Ôrabe y en otras lenguas semíticas de la Península ArÔbiga. Para evitar posibles desacuerdos en cuanto al contenido de los versos del CorÔn, se crearon marcas diacríticas que indicaran las vocales o la ausencia de éstas, el fonema hamza y la prolongación o geminación de consonantes. En cambio, no tiene signos de puntuación, interrogación o exclamación, pues el idioma Ôrabe contaba con partículas (palabras breves) de interrogación y de énfasis.

La forma del CorƔn mƔs utilizada actualmente es el texto de Al-Azhar de 1123, preparado por un grupo de prestigiosos eruditos de la Universidad IslƔmica de Al-Azhar de El Cairo.

La mayor parte de los musulmanes veneran el libro del CorƔn. Lo envuelven en paƱos limpios y se lavan las manos antes de los rezos o para leerlo. Los ejemplares corƔnicos en desuso no se destruyen como papel viejo, sino que se queman o se depositan en "tumbas" para el CorƔn.

Muchos musulmanes memorizan al menos parte del CorƔn en su idioma original. Aquellos que memorizan totalmente el CorƔn son conocidos como hāfiz. En la actualidad existen millones de hāfiz en el mundo.

Desde el comienzo del islam, la mayoría de los musulmanes consideran que el CorÔn es perfecto únicamente en la versión Ôrabe en la que fue revelado. Las traducciones son interpretaciones no infalibles del texto original. Muchas versiones actuales del CorÔn indican la versión original en Ôrabe en una pÔgina y la traducción vernÔcula en otra.

Profetas

El CorĆ”n afirma que Dios mandó un mensajero (profeta) a cada comunidad, llamando adorar Ćŗnicamente a Dios, y a descreer en todo lo que es adorado fuera de Ɖl. Cada uno de ellos era veraz, guiado y recto, y obedecieron a Dios en lo que les fue encomendado, ninguno de ellos cambió o alteró su mensaje. Todos ellos eran seres humanos, creaciones de Dios, sin cualidades de divinidad o SeƱorĆ­o, y no pueden responder si se les pide ayuda. El CorĆ”n menciona mĆ”s de 20 profetas, desde AdĆ”n hasta Mahoma y llama a Mahoma, «sello de la profecĆ­a», creen que Su misión era devolver el mensaje divino a su pureza inicial, como en su momento hizo JesĆŗs de Nazaret o Issah ibn Maryam en Ć”rabe (Issah: JesĆŗs, Ibn: ‘hijo’, Mariam: MarĆ­a), a quien AlĆ” en el CorĆ”n lo considera como un profeta y no su hijo.

Mahoma

Mahoma (c. 570 - 6 de julio de 632) era un líder religioso, político y militar Ôrabe que fundó la religión del islam como fenómeno histórico. La opinión de los musulmanes no es la del creador de una nueva religión, sino como el restaurador de la original, la fe monoteísta de AdÔn, Abraham y de otros que se había corrompido. En la tradición musulmana, Mahoma se ve como el último y el mÔs grande de una serie de profetas. Como un hombre muy cercano a la perfección, poseedor de virtudes en todos los campos de la vida, espiritual, político, militar y social. Por 23 años de su vida, comenzando a la edad de 40, Mahoma divulgó la recepción de revelaciones de Dios. El contenido de estas revelaciones, conocido como el CorÔn, era memorizado y registrado por sus compañeros. Durante este tiempo, Mahoma predicó a la gente de La Meca, implorÔndola para abandonar el politeísmo. Aunque algunos se convirtieron al islam, Mahoma y sus seguidores fueron perseguidos por las autoridades principales de Meca. Después de 13 años de predicación, Mahoma y los musulmanes realizaron la Hégira ("emigración") a la ciudad de Medina (conocida antes como Yathrib) en 622. Allí, con los convertidos de Medina (Ansar) y los emigrantes de La Meca (Muhayirun), Mahoma estableció su autoridad política y religiosa.
La Sunna, libros que contienen la compilación de la vida de Mahoma, es de gran valor para muchos musulmanes, y la creen indispensable para la interpretación del CorÔn. Esto es debido a que se tiene registrado dentro de ella que el mismo Mahoma les ordenó a sus compañeros que escribieran todo lo que él decía, y conforme al CorÔn, toman sus palabras como revelación.
De acuerdo con la tradición, Mahoma era una persona de carÔcter excelente, bien parecido, iletrado y un profeta para toda la humanidad. Es frecuente entre los devotos la creencia en que el hecho de que Mahoma fuera analfabeto es una señal mÔs de que sólo pudo recibir el CorÔn por revelación divina, dada la complejidad del libro.

Predestinación

1. Los pilares de la creencia de la predestinación en el islam son cuatro:
2. En que el conocimiento de Dios abarca todas las cosas.
3. En que Dios ha escrito todo en una tabla preservada Al Laƻh Al Mahfudh.
4. Todo lo que sucede es porque Dios quiere que suceda y lo que no quiere que suceda es imposible que suceda.
5. La creación de todas las criaturas y seres vivientes son por deseo de Dios, conforme a Ɖl lo sabĆ­a en la eternidad y como se escribió en la tabla preservada. AsĆ­ que toda criatura, su ser y sus actos, son creación de Dios.

Creen que todos los acontecimientos sean buenos o malos, beneficiosos o dañinos, ocurren por la predestinación y el designio de AlÔ, pero que a la vez el ser humano tiene una facultad de elección, mas esta no es total.

Próxima vida

Creen en una vida después de la muerte y en su tribulación. Ellos creen que el tiempo de Qiyāmah (fin) es predestinado por Dios, pero no fue revelado a los hombres. El juicio y las pruebas precedentes y durante el Qiyāmah son descritos en el CorÔn y el Hadiz, y también en los comentarios de eruditos islÔmicos, en la retribución y rendición de cuentas ante Dios. Cada individuo recibirÔ un libro escrito por los Ôngeles que incluirÔ una mención completa de todas las obras que realizó el ser humano en la vida terrena y quien lo reciba en la diestra serÔ de los exitosos y quien lo reciba en la mano izquierda serÔ de los perdedores. Unos en el Paraíso y otros en el Infierno. También señala las Señales que indican la llegada de la Última Hora, afirman que la primera serÔ la llegada del profeta Mahoma y entre las últimas estÔ el retorno del profeta Jesús que romperÔ las cruces y legislarÔ con el islam.

Resurrección y juicio

La creencia en "El día de Resurrección", yawm al-Qiyāmah (también conocido como yawm ad-dīn, "El día del juicio final" y as-sā`a, "La última hora") es asimismo crucial para los musulmanes. El CorÔn acentúa la resurrección corporal, una rotura del entendimiento preislÔmico de muerte. Esto declara que la resurrección serÔ seguida de la reunión de toda la humanidad, culminando en su juicio por Dios.
El CorÔn hace referencia a varios pecados que pueden condenar a una persona al Jahanam (como la incredulidad, la usura y la falta de honradez). Los musulmanes ven el paraíso, Janah, como un lugar de alegría y dicha, con referencias del CorÔn que describen sus rasgos y los placeres físicos de dicho lugar. Hay también referencias a una aceptación de mayor júbilo por Dios. Tradiciones místicas en el islam colocan estos placeres divinos en el contexto de una conciencia extÔtica de Dios.

Cinco pilares de la adoración

Los pilares de la adoración del islam son cinco:

1. El testimonio, primer pilar del islam, reza: "No hay dioses, sólo Dios (principio suficiente) y Mahoma es su profeta (el último).

2. La oración o salat, realizada cinco veces al día (del alba, del mediodía, de la media tarde, del crepúsculo y de la noche) orientada hacia la Meca (la Mezquita Sagrada) y la oración comunitaria de los viernes en la Mezquita, presidida por el califato.

3. El azaque, la limosna obligatoria, es una obligación económica imponible sobre bienes privados en beneficio de un grupo específico de personas en un momento determinado. Por ejemplo, en valores monetarios, la cantidad mínima para pagar el azaque es si se posee durante un año 85 g de oro o su valor equivalente en billetes o monedas, y si la persona no la necesita, tiene que pagar el 2,5% de ella a las personas que merecen el azaque.

4. El ayuno en el mes de RamadÔn (el noveno según el calendario lunar islÔmico), el cual consiste en la abstención de ingesta de cualquier índole y el contacto sexual hasta la puesta del sol. Este principio estarÔ dispensado por motivos de salud, edad, embarazo o viaje, debiendo compensarse su no cumplimiento con la ayuda equivalente a un necesitado o el ayuno en otro momento del año.

5. La peregrinación o hajj a la mezquita santa de La Meca (con mayor precisión a la Kaaba, considerada por los creyentes como el primer santuario monoteísta, erigido por AdÔn mismo y reconstruido por Abraham e Ismael), al menos una vez en la vida, mientras exista la bonanza de medios para ello.

El modo de vida islÔmico se encuentra basado en una relación personal entre AlÔ y el creyente, siguiendo la Sharia, en donde la intención serÔ el rasgo fundamental que rija todas las acciones del mismo.

Yihad

La yihad, en Ć”rabe, ļŗŸļ»¬ļŗŽļŗ© yihād: "esfuerzo o lucha" transcripta al inglĆ©s o al francĆ©s, jihad, es considerada "el sexto pilar de islam" por una minorĆ­a de autoridades musulmanas. Yihad en su sentido mĆ”s amplio, es definido clĆ”sicamente como "el poder extremo de alguien, esfuerzos, habilidades, o la capacidad en contienda con un objeto de desaprobación". Dependiendo del objeto que suele ser un enemigo visible, el diablo, y los aspectos cotidianos de uno mismo, las diferentes categorĆ­as de la Yihad son definidas: Cuando es usada sin justificación alguna es entendida en su aspecto militar. TambiĆ©n se refiere a los esfuerzos de un fiel por lograr la perfección religiosa y moral. Algunas autoridades musulmanas, sobre todo entre el sufismo, distinguen entre la «Yihad mayor», que pertenece a la auto perfección espiritual, y la «Yihad menor», definida como la guerra.

La defensa del islam, de los musulmanes o de sus paƭses frente al enemigo externo puede efectivamente adquirir el carƔcter de lucha militar o guerra santa, y asƭ se halla en el CorƔn, donde se anima a combatir contra los infieles si el islam resulta atacado:

“Combate en el camino de Dios a quienes te combaten, pero no seas el agresor. Dios no ama a los agresores. MĆ”talos donde los encuentres, expĆŗlsalos de donde te expulsaron. La persecución de los creyentes es peor que el homicidio: no los combatas junto a la mezquita sagrada hasta que te hayan combatido en ella. Si te combaten, mĆ”talos: Ć©sa es la recompensa de los infieles. Si dejan de atacarte, Dios serĆ” indulgente, misericordioso”. CorĆ”n 2:190-192

La ley islƔmica

La Sharia (literalmente: ‘el camino que conduce al abrevadero’) es la ley islĆ”mica formada durante la escolaridad. En el islam, Sharia es la expresión del divino destino «y constituye un sistema de deberes que son encargados a un musulmĆ”n en virtud de su creencia religiosa».
Los sabios musulmanes la interpretan como: «Los juicios que Dios determina para que el hombre sea feliz en esta vida y en la próxima»... Y los musulmanes la prefieren sobre cualquier sistema por lo siguiente:

1. Las fuentes de donde se deriva: aseguran que Su origen es el Creador de todo, el Poderoso y Majestuoso, caracterizado por Perfecto, lejano de cualquier defecto, deseo o pasión. En cambio, el hombre es deficiente e imperfecto, ignorante acerca de lo que es mejor para él o que le perjudique; es común que el hombre sea dominado por sus intereses y sus deseos, adelantando el beneficio propio sobre el beneficio general

2. Los propósitos: dicen que busca el mejor estado del hombre, la purificación de su corazón, la tranquilidad de su alma, su sentimiento por actuar, da suma importancia al bien familiar, a su intelecto, honor y propiedades, el establecimiento de una buena relación entre él y su hermano, entre él y su Creador. En cambio, la ley del hombre busca regular las relaciones entre las personas pero omite ciertos aspectos morales y éticos en la vida del hombre; bajo el título de libertad cae en acciones que perjudican a su persona o a la comunidad, como el alcohol y el adulterio.

3. La recompensa: argumentan que la legislación islÔmica toma en cuenta las acciones interiores como exteriores. En cambio, la ley del hombre no interfiere en casos interiores o preliminares, sino en aquellos que ya se han presentado, como violaciones hacia los demÔs.

4. La adoración y el efecto: para los musulmanes el legislar con ella es adoración, se recibe recompensa por ello en esta vida y en la otra; el diferenciarla merece el castigo en esta vida por los jueces y sabios de la legislación y en la otra próxima vida por Dios. En cuanto a los otros sistemas, omiten totalmente una recompensa en la próxima vida, el obrar con ellos no es adoración, es simplemente algo mundanal.

5. El establecimiento y la continuidad: ven la ley islƔmica como perpetua y permanente, lo que es prohibido no puede llegar a ser permitido. En cambio, la ley del hombre es cambiante respecto a las ideologƭas de las personas en cargo, por el cambio de la sociedad, o por los intereses o deseos del hombre; algo que hoy es permitido, en otro tiempo lo deja de ser y viceversa, es por eso que se presentan diferentes discusiones acerca de lo que es correcto e incorrecto.

Generalización: consideran que es para todos los hombres, tiempos y lugares. Del mismo modo creen que encierra todos los aspectos políticos, económicos, militares, sociales y culturales. En cambio, la del hombre necesita constante renovación.
Por consecuencia, creen que la diferencia entre la Sharîah y los otros sistemas o leyes de los hombres es una diferencia como el Creador y Su Creación.

La ley islÔmica cubre todos los aspectos de la vida del musulmÔn. Aquellas leyes islÔmicas que estÔn expresamente descritas en el CorÔn se denominan hudud. Incluyen la prohibición del homicidio, relaciones sexuales extramaritales, consumo de alcohol y juegos de azar. El CorÔn también detalla leyes relacionadas con la herencia, el matrimonio, la compensación en los casos de homicidio o daños físicos, así como reglas para el ayuno, el azaque y la oración. Los preceptos y prohibiciones son interpretados en la prÔctica por los eruditos en religión o ulemas.

Otros aspectos legales son dirimidos por los takzir o jueces. Se les da el poder de dictar sentencia siempre que se atengan a los principios del CorÔn y la Sunna ("tradición"). La ley islÔmica es directamente aplicable cuando la constitución del país involucrado así lo establece, como es el caso de Arabia Saudita o IrÔn. De otro modo, se aplica la legislación sancionada por el Estado, que, según el caso, puede coincidir en mayor o menor medida con la Shariah.

Sistema polĆ­tico

Algunos eruditos musulmanes dicen que una nación islÔmica se basa en cuatro pilares:

1. La ley de AlÔ: es una legislación que caracteriza a la nación islÔmica y el CorÔn ordena que se juzgue con ella y de la misma manera reprende a quien no legisle con ella describiéndolo como un impío, perverso o infiel.

2. CiudadanĆ­a: en su origen deben ser musulmanes, pero tambiĆ©n pueden ser no musulmanes, quienes se dividen en dos tipos: Ahlu-dimah y musta´minun. Ahlu-dimah son los judĆ­os y cristianos que hacen un acuerdo con el gobierno para que sea protegida su religión y sus bienes; entre sus obligaciones estĆ” el pagar la "yizia" sustitutiva del azaque, no vender cosas prohibidas en el islam y no prohibir que si alguien de sus familiares quisiera convertirse al islam lo haga. Ibn Qayyim dice que musta´minun son de cuatro tipos: mensajeros, comerciantes, arrendatarios y turistas o quienes tienen alguna necesidad en la nación; no tienen la obligación de pagar la "yizia" debido a que residen en el territorio sólo por un tiempo determinado.

3. Territorio: es donde vive la ciudadanía y ejerce las regulaciones de la nación; los alfaquíes dividen los territorios en dos: territorio islÔmico y territorio no islÔmico. El territorio islÔmico es de tres tipos: los lugares sagrados como La Meca y Medina, la península arÔbiga y los que sean fuera de estos dos, a cada uno le corresponden juicios específicos.

4. Autoridad: la autoridad en el territorio islƔmico despuƩs de la muerte de Mahoma es nombrada como califa, emir o imƔn; el CorƔn encomienda que se les obedezca, siempre y cuando no contradigan las leyes del islam. La forma en que son elegidos son tres: por consulta o elecciones entre los eruditos de la ley, si el emir elige a su sucesor, o a travƩs de un golpe de Estado. La autoridad polƭtico-religiosa mƔxima en el islam es el califa, elegido entre los creyentes.

En segundo lugar se sitúan los emires o príncipes, y a continuación le siguen el jeque, el alcalde y el imÔn. El islam no tiene sacerdotes, sino guías religiosos llamados imanes (Ôr. imam -religión-), que generalmente son nombrados por la propia comunidad. Existe de todos modos una serie de sabios, los ulama, y alfaquíes, que tienen el mismo tipo de autoridad social y religiosa que el clero en otras religiones.
El islam estÔ abierto a todos sin importar la raza, edad, creencias previas o sexo. Es suficiente ser creyente en los principios fundamentales del islam. Esto se realiza atestiguando la unicidad de Dios y la aceptación de Mahoma como profeta de Dios, recitando la shahada (testificación), lo cual debe hacerse sin coacción y sinceramente, estando presentes otros musulmanes.

Sistema económico

Economistas islÔmicos presentan las siguientes particularidades de su sistema económico:

1. El sistema económico islÔmico forma parte de la religión: tiene una relación completa con la creencia y la sharia, de la creencia se deriva lo siguiente:
“La actividad económica en el islam es adoración: el trabajo con una buena intención y ejecutado acuerdo a lo permitido en las leyes es considerado como adoración”, dijo Mahoma a sus compaƱeros al ser preguntado por un hombre trabajando: “Si sale a esforzarse por su niƱo, estĆ” en el camino de Dios; si sale a esforzarse por sus padres ancianos, estĆ” en el camino de Dios; si sale a esforzarse para sĆ­ mismo y no tiene que pedirle a los demĆ”s, estĆ” en el camino de Dios, pero si sale a esforzarse por presunción y orgullo, estĆ” en el camino de SatĆ”n”. (Sahih At-Targuib wa Tarhib, Al-Albani)

Consciencia del conocimiento de Dios: dicen que si el gobernante y los ministros estÔn conscientes de que Dios conoce lo que hacen en secreto, y que serÔn juzgados en un Juicio Final, esto evita la corrupción, el robo, engaño y deficiencia del trabajo, ya que aunque no sean supervisados todo el tiempo por sus jefes, sí estÔn conscientes de que Dios ve todo lo que hacen. De igual manera, el vendedor si fuera creyente no engañaría a sus compradores y viceversa.

Alejarse de lo prohibido: todo creyente se apartaría de las cosas que se prohíben en la legislación, por lo tanto no gastaría cantidades grandes en cosas prohibidas dentro del islam, como las drogas, el alcohol, la pornografía, las apuestas y cosas nocivas para la sociedad, como la usura. Así, también se reprime la avaricia.

Gastar los bienes conforme a Dios lo legisla: En el islam el dinero y los bienes pueden ser bendición o discordia; dicen que el dinero no debe ser el objetivo principal del hombre, sino que deben de tenerlo en la mano, mĆ”s no en el corazón, asĆ­ como reconocer que Dios ha ordenado que el dinero debe de ser gastado en asuntos benĆ©ficos, y deben reconocer que todo lo que tienen no es solamente por su propio esfuerzo, sino que Dios quiso que asĆ­ fuera. Dijo Mahoma: “El sirviente de AlĆ” permanecerĆ” de pie en el DĆ­a de la Resurrección hasta que se le hagan cuatro preguntas: por su vida y a quĆ© la dedicó, por su juventud y cómo la usó, por sus propiedades, la forma de adquirirlas y el manejo que hizo de las mismas y por su conocimiento y por cómo lo utilizó”. (Iqtidah Al-´ilm wa Al-´amal, Al-Albani).

2. Equilibrio en el cuidado del bienestar individual y general: dicen que es un sistema intermedio entre el socialismo y el capitalismo, se respeta el esfuerzo y trabajo individual, pero cuando hay un choque entre el bienestar general y el bienestar comĆŗn y no hay forma de salir de un perjuicio, se adelanta el bien general sobre el individual, remunerando al individuo conforme a su perjuicio.

3. Equilibrio entre lo espiritual y lo mundanal: invita a que el hombre trabaje y produzca en esta vida, como tambiƩn al mismo tiempo lo llama a buscar la otra vida, dice el CorƔn:
“¡Busca en lo que AlĆ” te ha dado la morada postrera, pero no olvides la parte que de la vida de acĆ” te toca! ¡SĆ© bueno, como AlĆ” lo es contigo! ¡No busques corromper en la Tierra, que AlĆ” no ama a los corruptores! (CorĆ”n 28:77)

Si un hombre es rico puede ser el mejor musulmÔn al igual que el pobre, lo único que los distingue es su obediencia a Dios.-

La sociedad en el islam

En el islam cada miembro de la sociedad tiene un conjunto de derechos y deberes. A todo ser humano que acepta esta religión se le exige que oriente su vida de acuerdo con estas reglas.

De una manera general, la ley del islam impone cuatro clases de derechos y deberes en el hombre:

1. Los deberes hacia Dios, que todo hombre estĆ” obligado a cumplir.
El CorĆ”n incita a que el hombre reflexione y estĆ© en constante recuerdo de Dios, obedezca sus mandatos, acepte la voluntad y el decreto divino, se arrepienta constantemente y sepa que su función en esta Tierra es adorar a un solo Dios y complacerlo, dijo Mahoma: “Quien quiera que busque la complacencia de AlĆ” a pesar de disgustar a la gente, AlĆ” se ocuparĆ” de Ć©l y lo protegerĆ”. Pero quienquiera que busque la complacencia de la gente sin preocuparse de la ira de AlĆ”, AlĆ” lo abandonarĆ” al cuidado de la gente”. (At-Tirmidhi con cadena de transmisión autĆ©ntica).

2. Los deberes del hombre con respecto a sĆ­ mismo.
El CorÔn especifica que Dios no cambia la situación de un pueblo o una sociedad hasta que los individuos de ésta cambian lo que hay en sí mismos, respecto al cuerpo, mente y alma:
Cuerpo: estÔ reprendido el comer con inmoderación, la mala apariencia, Mahoma dijo que un creyente fuerte es mÔs amado por AlÔ que un creyente débil, el baño corporal es obligatorio al asistir a las oraciones de los viernes, así como el uso de perfume, cortarse las uñas, afeitarse el pubis y depilarse las axilas.
Mente: Mahoma dijo que la búsqueda del conocimiento es un deber para todo musulmÔn, y dicen los eruditos musulmanes que en el CorÔn no hay otra súplica en la que se le instruye a Mahoma que pida el acrecimiento de algo, sino en el conocimiento.
Alma: el CorƔn encomienda purificar el alma a travƩs de las adoraciones y buenas obras y juntarse con quienes le invitan al bien.

3. Los derechos de los demƔs con Ʃl.

Los derechos con las terceras personas se clasifican en:

La familia

Sostener los vƭnculos de parentesco es uno de los mayores principios del islam y uno de los rasgos caracterƭsticos del Derecho islƔmico.

Los padres

En numerosas aleyas del CorÔn la orden de complacer a los padres estÔ ligado después de la complacencia a Dios, Mahoma encomendó ser bondadoso con ellos aunque profesen una religión diferente, y la madre debe ser la primera persona en grado de importancia para el musulmÔn, debe de tratar bien a los amigos de sus padres y pedir por ellos ya después de su fallecimiento. Desobedecerlos es uno de los pecados mayores. Inclusive antes de partir al Yihad tiene que gozar de su autorización.

El matrimonio

En el CorƔn se describe que la vida matrimonial debe ser de la siguiente manera:
“Y entre Sus signos estĆ” el haberos creado esposas nacidas entre vosotros, para que os sirvan de quietud, y el haber suscitado entre vosotros el afecto y la bondad. Ciertamente, hay en ellos signos para gente que reflexiona”. (CorĆ”n 30:21)

Obligaciones del marido respecto a su esposa: es obligatorio que el hombre mantenga a su esposa y a sus hijos, proporcionando alimento, vestido y vivienda; es su protector y debe darle buen trato, dijo Mahoma: “El creyente que tiene la fe mĆ”s completa es aquel que se comporta bien, y el mejor de entre vosotros es quien mejor trata a su esposa”. (Hadiz transmitido por At-Tirmidhi (#1162) quien lo clasificó como autĆ©ntico).

De la misma manera, la mayoría de los eruditos y entre ellos Ibn Hazm dicen que la mujer tiene derecho a tener relaciones con su marido por lo menos una vez cada menstruación.

Obligaciones de la esposa respecto a su marido: Según la tradición islÔmica dijo Mahoma que el mejor consuelo en este mundo es una mujer piadosa, por lo tanto debe mostrar respeto y obediencia siempre que no sea pecado; no le estÔ permitido admitir la entrada en la casa a alguien que desagrade a su marido, obedecer a alguien en contra de éste y acudir a su lecho cuando éste la requiera.

Los hijos: su primer derecho es que antes de nacer se haya escogido un buen padre o madre para él, tener un buen nombre, si es niña; no ser preferido el varón sobre ella por el padre, tenerles misericordia y no imprecar contra ellos, si se les da un obsequio, hacerlo equitativamente y no preferir a ninguno sobre los demÔs; Mahoma instruyó a que se les enseñara la natación, el tiro de arco y el montar a caballo.

Comunidad y sociedad

¡Oh, humanos! Os hemos creado a partir de un hombre, AdĆ”n, y una mujer, Eva, y de su descendencia os congregamos en pueblos y tribus para que os reconozcĆ”is unos a otros. En verdad, el mĆ”s honrado de vosotros ante Allah es el mĆ”s piadoso. Ciertamente Allah es Omnisciente y estĆ” bien informado de lo que hacĆ©is. (CorĆ”n 49:13).

Los vecinos: el CorƔn prescribe continuamente tratar bien a los vecinos parientes y no parientes, estƔ prohibido incomodarlos o perjudicarlos, estƔ prohibido comer hasta saciarse mientras el vecino tiene hambre, y Mahoma dijo que aquƩl cuyo vecino no estƩ a salvo de su maldad no entrarƔ al Paraƭso.

4. Los derechos de los recursos que Dios ha puesto a su disposición y que le ha autorizado para su bienestar.

Etiqueta y dieta

Muchas prÔcticas comprenden la categoría de adab islÔmico o de etiqueta. Esto incluye entre otros el saludo "salamu` alaykum" ("la paz sea con vosotros"), diciendo "bismilah" ("en el nombre de AlÔ"), antes de las comidas, y usan sólo la mano derecha para comer y beber. Las prÔcticas de higiene islÔmicas principalmente en la categoría de aseo personal y de la salud, como la circuncisión de los varones descendientes. Los rituales islÔmicos de entierro incluyen el salat al-Janazah ("la oración fúnebre"), ya que bañan y envuelven el cadÔver en un manto blanco y posteriormente lo colocan en la tumba. Los musulmanes, como los judíos, estÔn restringidos en su dieta, y los alimentos prohibidos incluyen productos de cerdo, sangre, carroña y el alcohol. Toda la carne debe proceder de animales herbívoros sacrificados en el nombre de Dios por un musulmÔn, judío o cristiano, con la excepción del juego que uno tiene de caza o de pesca para uno mismo. La alimentación permisible para los musulmanes se conoce como alimentos halal.

Indumentaria islƔmica

Para los seguidores del islam, el puritanismo en la indumentaria es considerado como una orden de AlÔ, según establece su libro sagrado, el CorÔn, en el cual, Mahoma estableció lo que estÔ permitido usar o no para los musulmanes, y aquello que es recomendable y lo que no lo es. Tanto el hombre como la mujer no deben vestir ropas demasiado justas ni provocativas a la vista de los demÔs, cuando se estÔ frente a personas ajenas a su familia, a excepción de sus parejas.

EstĆ” plenamente prohibido que el hombre vista como mujer y viceversa.

Una de las consecuencias mÔs polémicas de la moralidad de esta fe es la consideración en el islam del uso prescriptivo de una serie de prendas femeninas, que a veces son rechazadas en los territorios no islÔmicos para los no musulmanes, como es el caso del velo o el burka.

Algunos defensores del islam responden a esta acusación argumentando que el islam mira a las mujeres como si fueran joyas. Afirman buscar su protección de los ojos lujuriosos y de los corazones perversos como es el caso de los violadores, ya que el islam evita los medios que lleven a un perjuicio grave para la sociedad, reduciendo con esto el número de adulterios, la fornicación y las violaciones. Estos argumentos pueden resultar ofensivos para los habitantes de países donde hay minorías islÔmicas, ya que dicen que esto va en contra de los derechos de la mujer. BasÔndose en su moral religiosa, establecen taxativamente que si cualquier hombre desea a una mujer, no tiene otro recurso sino el matrimonio; por ello es el único lazo que hace lícita la unión del hombre con la mujer y permite todo aquello que antes era prohibido, puesto que para el islam el matrimonio es la única vía para que la mujer y el hombre puedan gozar uno del otro.

Imanes

Un imĆ”n, en Ć”rabe Ų„Ł…Ų§Ł…, es, en tĆ©rminos generales, la persona que dirige la oración colectiva en el islam.
La palabra imām (adaptada al castellano como imĆ”n) en el islam significa mĆ”s o menos literalmente "el que estĆ” delante"; por la etimologĆ­a, equivale aproximadamente a presidente (prae sidente: ‘el que se sienta delante’), aunque nunca se traduce asĆ­.
Se suele pensar que los imanes son el equivalente musulmÔn de los curas o los rabinos. Sin embargo, no es así: El islam carece de clero, y un imÔn, en principio, puede ser cualquier persona que conozca bien el ritual del rezo. Se sitúa delante de los demÔs fieles en las mezquitas y sirve de guía para realizar el ritual de oración, aunque no es obligatorio seguirle. A menudo se afirma que cada musulmÔn puede ser su propio imÔn, con tal de que sepa rezar correctamente, y que el cargo de imÔn existe sólo mientras dura la oración.

Aunque técnicamente es así, en la prÔctica se da cierta profesionalización. Hay personas que siguen estudios específicos para dedicarse a esta tarea. La elección de un imÔn recae en principio en la propia comunidad que le va a seguir, aunque con frecuencia los poderes estatales u otros intentan intervenir en el nombramiento de imanes para mantener las mezquitas bajo control, sobre todo desde que se asiste a un auge del islamismo. A pesar de todo, el sistema posee una gran descentralización en comparación con el de las iglesias o el del judaísmo, dado que, desde un punto de vista estrictamente religioso (la política ya es otra cuestión), no existe ninguna instancia superior que deba ratificar la formación de una comunidad.

El imanato chiĆ­

Entre los chiíes, el término imÔn, aparte de referirse al guía de una comunidad, es el título que ostentaban los jefes supremos de toda la comunidad chií (el equivalente al califa suní), cargo hereditario cuyo último representante, Muhammad al Mahdi, según la tradición, "desapareció" en el año 873 d. C. y vive desde entonces oculto (el mahdi o imÔn oculto), rigiendo desde la sombra los destinos de la comunidad (creencia sostenida por la mayor parte de los chiíes, denominados imamíes).

Historia del islam

Arabia preislƔmica

Arabia antes de Mahoma estaba escasamente poblada por habitantes de habla Ôrabe. Algunos eran beduinos, pastores nómadas organizados por tribus. Algunos eran agricultores, que vivían en oasis en el norte, o en las Ôreas mÔs fértiles y densas en el sur (en lo que se conoce ahora como Yemen y OmÔn). En ese tiempo, la mayoría de los Ôrabes eran seguidores de las religiones politeístas, aunque unas pocas tribus seguían el judaísmo, el cristianismo (incluido el nestorianismo) o zoroastrianismo. La ciudad de La Meca era un centro religioso para algunos politeístas Ôrabes norteños, ya que contenía el muro sagrado del Zamzam y un pequeño templo, la Kaaba.

Auge del califato (632–750)

La historia del islam comienza en la Arabia en el siglo VII con la predicación del profeta Mahoma, seguida de la violenta conquista de los mayores Estados de la época: El imperio persa sasÔnida, buena parte del Imperio romano y el reino visigodo.

La primera fecha absoluta en la historia del Islam es el aƱo 622, cuando Mahoma se trasladó con sus seguidores de la Meca a Medina. En esa Ć©poca ya era muy crĆ­tico con el paganismo existente entre los habitantes de la Meca, y su doctrina de la unidad de Dios y sus crĆ­ticas a la idolatrĆ­a le crearon muchos enemigos allĆ­. Los habitantes de Medina, por el contrario, lo recibieron con gusto como Ć”rbitro de sus disputas internas y estaban dispuestos a aceptar sus implicaciones religiosas siempre y cuando estuvieran de acuerdo con sus necesidades sociales y polĆ­ticas. La migración de la Meca a Medina se conoce como la HĆ©gira y los musulmanes comienzan a fechar su nueva era a partir de ella. En Medina fueron recibiendo cada vez mĆ”s ayuda y se adhirieron otros grupos Ć”rabes, a los que Mahoma autorizo para atacar las caravanas de la Meca. Por ultimo en el aƱo 630. La Meca cayó en su poder y sus Ć­dolos fueron destruidos. En el centro de la mezquita de la Meca estaba la Ka´ba o kaabar (casa de Dios), una estructura en forma de cubo que fue purificada y dedicada a Dios. El profeta murió dos aƱos despuĆ©s. A Mahoma le sucedió su amigo devoto AbĆŗ Bakr, que se convirtió asĆ­ en el primer califa de los musulmanes. Al cabo de dos aƱos cayó enfermo y murió y fue sucedido por Umar, que capturó para el Islam amplias zonas de los imperios romano, persa y todo Egipto. Fue asesinado por un esclavo persa, tras lo cual un comitĆ© formado por seis miembros de la tribu quarasi debatió sobre quien deberĆ­a ser el sucesor: Uthman ibn Affan, otro de los primeros seguidores de Mahoma. Bajo Uthman, el Nuevo califato se vio sumido en una guerra civil a la que se le llamó la Fitna, o desorden. Muchos de los familiares y primeros seguidores de Mahoma estaban descontentos con Uthman, porque sentĆ­an que estaba favoreciendo indebidamente a sus parientes y actuando menos como un lĆ­der religioso y mĆ”s parecido a un rey. Soldados rebeldes mataron a Uthman y ofrecieron el liderazgo a Ali ibn Abi Talib, el primo y yerno de Mahoma. Muchos musulmanes (en particular quienes tenĆ­an sus propios candidatos al califato) rechazaron aceptar a Ali como lĆ­der, por lo que Ć©ste pasó su breve califato luchando contra las facciones disidentes y los parientes de Uthman, los Omeyas. Ali murió a manos de un asesino jariyĆ­, y los Omeyas reclamaron el califato. Ellos lograron retener el liderazgo de la mayorĆ­a de los musulmanes por varias generaciones, pero salvo por un breve perĆ­odo, nunca volvieron a gobernar sobre un imperio islĆ”mico no dividido. La fe islĆ”mica divergió tambiĆ©n, separĆ”ndose en las principales de la actualidad: los SunĆ­es y los ChiĆ­es.

En la historia del islam existen diversas dinastƭas que se disputaron los califatos o el liderazgo del islam y muchos Estados islƔmicos que ofrecƭan una mƭnima o ninguna obediencia al califa.

No obstante, el imperio de los califas abbasíes y el de los turcos selyuquíes se contaban entre los mÔs poderosos de su época. Después de la desastrosa derrota de los bizantinos en la batalla de Manzikert en 1071, la Europa cristiana llevó a cabo diversas Cruzadas. Tras la Primera Cruzada, los occidentales lograron capturar y gobernar por algún tiempo Jerusalén. Saladino, sin embargo, restableció la unidad islÔmica en el Oriente Próximo y derrotó a los chiíes fatimíes.

Entre los siglos XIV y el XVII, uno de los mÔs poderosos imperios fue el Imperio de Malí, cuya capital era Tombuctú. Sin embargo, esta cultura estuvo profundamente pautada por la Ôrabe (incluso en el idioma), no siendo realmente original.

En el siglo XVIII, hubo tres grandes imperios musulmanes: el otomano en Turquía, Oriente Próximo y MediterrÔneo; el safaví en IrÔn y el mogol en la India. En el siglo XIX, estos imperios habían caído bajo la dominación del poder político y económico de Europa. Después de la Primera Guerra Mundial, el remanente del Imperio otomano fue dividido en protectorados o esferas de influencia europeas. El islam y el poder político del islam han experimentado un resurgimiento en el siglo XX, en buena medida gracias al petróleo. Sin embargo, las relaciones entre Occidente y cierto número de Estados de mayoría musulmana siguen siendo precarias cuando no tensas.

Tiempos modernos (1918-presente)

Luego de las pƩrdidas posteriores a la primera guerra mundial, los restos del Imperio otomano son esparcidos con los protectorados europeos. Desde entonces la mayorƭa de las sociedades musulmanas se han convertido en naciones independientes, y han adquirido prominencia nuevos temas, como la riqueza petrolera y las relaciones con el Estado de Israel.

El islam contemporƔneo

Si bien el mƔs famoso movimiento del islam en tiempos recientes ha sido el fundamentalismo islƔmico, existen diversas corrientes liberales que ven como alternativa el alinear al islam con los tiempos contemporƔneos.

Este movimiento no estÔ dirigido a cuestionar los fundamentos del islam, sino que trata de aclarar malas interpretaciones o abrir paso a la renovación del islam como un centro moderno de pensamiento y libertad.

La población musulmana actual

Para el año 2005 el islam era la segunda religión con mÔs seguidores en el mundo, un 19,9% de la población mundial. Es asimismo la religión que estÔ creciendo mÔs rÔpidamente, hecho atribuible principalmente al mayor crecimiento demogrÔfico en los países musulmanes, así como a las conversiones al islam como religión monoteísta.
La población musulmana se estima que excede los 1.200 millones de personas. Solamente el 18% de los musulmanes son étnicamente Ôrabes; otro 20% se encuentra en la región del sur del Sahara en África, y el 30% en el subcontinente indio (sumando los fieles de PakistÔn, Bangladesh y la India). El país con la población de musulmanes mÔs grande del mundo es Indonesia, con casi 200 millones de fieles. También hay importantes grupos musulmanes en China, Europa, Asia Central y Rusia.
En Europa, Austria fue el primer país en reconocer el islam como una de sus religiones oficiales, mientras que Francia es el país europeo con mayor población de musulmanes: 6 millones, que representan un 10% de su población total.

El islam en LatinoamƩrica y EspaƱa

Se dice que esclavos que llegaron a América con los conquistadores españoles introdujeron el islam en esta región, se establecieron en países como Brasil, Venezuela, PanamÔ y Colombia.

En España hay alrededor de un millón de musulmanes, mientras que la comunidad mÔs grande de musulmanes en Latinoamérica se encuentra en Brasil. En Argentina estÔ localizado el Centro IslÔmico Rey Fahd que es el mÔs grande de Suramérica. En Colombia la Mezquita de Omar Ibn Al-Jattab en Maicao, La Guajira; en Caracas existe la mezquita Ibrahim, en México la mezquita Dar as Salam, cerca de la ciudad de México y en el caso de Chile, la mezquita As-Salam en Santiago, la mezquita Mohhamed VI en Coquimbo y la mezquita Bilal en Iquique.

Lugares Santos

Los lugares santos del islam son tres: las ciudades de La Meca y Medina, asƭ como la Mezquita de Al-Aqsa en JerusalƩn.

SĆ­mbolos del islam

Erróneamente se piensa que el verde es el color del islam, pero esto no es cierto; mÔs adelante se explicarÔ el origen de esta confusión. Creen que la adoración a símbolos u objetos materiales va en contra del monoteísmo. Mucha gente piensa que la estrella y la luna creciente simbolizan el islam, pero esto tampoco es cierto. Eran, simplemente, el símbolo del Imperio otomano y no del islam. El color verde también se asocia frecuentemente con el islam por costumbre, sin que tenga significado religioso alguno. Sin embargo, los musulmanes a menudo usan azoras caligrafiadas para decorar las mezquitas o sus casas propias.

El panarabismo tradicionalmente ha utilizado el rojo, el blanco, el verde y el negro en las banderas de diversos países de población mayoritariamente musulmana, por lo que dichos colores a veces se confunden con los colores del islam. Estos colores pueden observarse en las banderas de Yemen, Egipto, SudÔn, Irak, Siria, Sahara Occidental y Palestina. El color rojo simboliza la sangre de los mÔrtires y también fue el color de la dinastía Hachemí. El color blanco fue empleado por la Dinastía de los Omeyas y el verde por el Califato Fatimí. El negro fue el color del Califato Abbasí. Su único símbolo, usado en guerras, es la media luna.

Calendario islƔmico

El calendario islÔmico comienza con la Hégira, es decir, la emigración de Mahoma de La Meca a Medina. Ese año equivale al 622 del calendario gregoriano. Los años del calendario lunisolar pueden tener 354 ó 355 días. Por eso, para establecer un año islÔmico, no basta con restar 622 años al calendario gregoriano.
Los dƭas festivos islƔmicos, basados en el calendario lunisolar, se celebrarƭan en distintas fechas cada aƱo si los llevƔramos al calendario gregoriano.

Festividades

Los musulmanes tienen dos festividades: Eid al-Fitr, en Ć”rabe: عيد الفطر, ‘banquete de caridad’ y Eid al-Adha, en Ć”rabe: عيد الأضحى, ‘celebración del sacrificio’, otros agregan el dĆ­a viernes.
Eid al-Fitr: significa el fin del RamadƔn. La noche anterior al primer dƭa de esta fiesta tambiƩn se considera particularmente auspiciosa. Por la maƱana temprano, la comunidad en conjunto realiza diferentes oraciones y celebra un desayuno que marca el fin del ayuno del mes mƔs importante para el mundo musulmƔn.

Eid al Adha: es representada por los musulmanes de todo el mundo con la ofrenda de un sacrificio animal, comĆŗnmente una vaca o un cordero, como una acción de gratitud para Dios por salvar la vida del hijo del profeta Abraham. Con esta festividad, los musulmanes recuerdan que el islam significa sumisión, ya que nadie mostró mejor su sumisión a Dios que Abraham, en Ć”rabe: Ų„ŲØŲ±Ų§Ł‡ŁŠŁ… Ibrahim, quien estuvo dispuesto a sacrificar a su propio hijo como prueba de su lealtad a Dios.

Estas dos festividades las celebran los creyentes visitando los hogares y comiendo los platos especiales cocinados para esta ocasión. Todos se sientan juntos. Por tradición los niƱos reciben regalos, las gratificaciones y los dulces entregados por sus seres queridos como sĆ­mbolo de amor. La forma de desear una feliz fiesta es pronunciando las palabras: ¡Eid Mubarak!

CaligrafĆ­a

La caligrafƭa Ɣrabe estƔ asociada con el arte geomƩtrico islƔmico del arabesco en las paredes y tambiƩn en los techos de las mezquitas, asƭ como en los textos escritos. Muchos artistas contemporƔneos en el mundo islƔmico dibujan basƔndose en la herencia de la caligrafƭa Ɣrabe para utilizar inscripciones y abstracciones caligrƔficas en su trabajo.
La caligrafía ha comenzado a ser la mÔs venerada forma de arte islÔmico porque constituye un enlace entre la lengua de los musulmanes y su religión. El libro sagrado del islam, el CorÔn, ha jugado un rol muy importante en el desarrollo y evolución de la lengua Ôrabe, y por extensión, en la forma de escribir el alfabeto Ôrabe, es decir, en su caligrafía. Proverbios y amplios pasajes del CorÔn siguen siendo fuentes activas para la caligrafía islÔmica.

Denominaciones: Escuelas y ramas del islam

En el islam hay diferentes denominaciones religiosas que son esencialmente similares en la creencia, pero tienen diferencias teológicas y legales importantes. Las mayores ramas del islam son los suníes (o sunitas) y los chiíes (o shiitas). El sufismo no es una rama, sino una derivación esotérica del islam. Distintas cofradías y órdenes practican esta versión del islam. El sufismo, si bien estÔ asociado al islam como mística, es una corriente considerada anterior al islam, y que de algún modo entroncó con éste.

SunĆ­es

Cerca del 90% de los musulmanes son suníes (sólo son minoría frente a los chiíes duodecimanos en IrÔn, Irak y Líbano). Creen que Mahoma fue un profeta, un ser humano ejemplar y que deben imitar sus palabras y actos en la forma mÔs exacta posible, pues el CorÔn indica que el profeta Mahoma es un buen ejemplo a seguir. Los hadices describen sus palabras y actos, constituyendo el principal pilar de la doctrina suní.

ChiĆ­es

Los musulmanes chiíes, la segunda rama mayor del islam, difieren de los suníes en que rechazan la legitimidad de los tres primeros califas. Siguen los preceptos de hadices diferentes a los de los suníes y tienen sus propias tradiciones legales. Los eruditos chiíes tienen mayor autoridad que los suníes y mayor amplitud para la interpretación del CorÔn y de los hadices. Los imanes desempeñan un papel fundamental en la doctrina chií. La principal vertiente chií es la escuela ya`farí (llamada así en honor de su fundador, Ya`far as-Sadiq) o escuela chií duodecimana, cuyo nombre deriva de los doce imames o líderes infalibles que reconocen después del fallecimiento de Mahoma. Las principales comunidades chiíes duodecimanas estÔn en IrÔn, Irak, Bahrain y El Líbano.

En sentido no estricto, se denomina tambiƩn chiƭes a sectas tales como las del grupo ismailƭ, entre ellas los seguidores del Aga Jan, localizados principalmente en el Subcontinente Indio, los alawitas de Siria, los zaƭdes del Yemen, etc.

Sufismo

El sufismo es una prÔctica que tiene seguidores entre los suníes y los chiíes. Según la mayoría de los autores suníes, es el camino de la prÔctica del tercer aspecto del islam, el ihsan o perfección espiritual. Por otro lado, puede decirse que su objetivo es el esfuerzo por adquirir las características del siervo o ser humano perfecto (insan al-kamil o abd al-kulli). Enfatizan varios aspectos espirituales, como el perfeccionamiento de la fe, el estado de rememoración divina continuo (dhikr), la purificación del ego (nafs) a través de determinadas prÔcticas espirituales. La mayoría de sus seguidores se organizan en cofradías (tariqa en Ôrabe) sufíes. No obstante, hay algunas de ellas que no pueden incluirse dentro de esas dos ramas, como es la bektashi u otras, como las de aparición en Europa y América, que pertenecen a movimientos new age.
El sufismo estƔ presente en el mundo islƔmico desde su Occidente, en paƭses como Senegal, hasta su Oriente, como por ejemplo Indonesia, asƭ como en paƭses europeos o americanos.

Jariyismo

Los jariyíes o jariyitas, en Ôrabe خارجي plural خوارج, jāriyī, plural jawāriy, son la tercera rama principal del islam, junto a la de los chiíes y los suníes.

La palabra jariyí significa "el que se sale", en referencia a la deserción que protagonizaron en el año 657 cuando abandonaron el bando de Ali Ibn Abi Talib al aceptar éste en el campo de batalla de Siffín un arbitraje entre él y su adversario, el omeya Muawiya.

A diferencia de los sunƭes, que consideraban que el califa debƭa ser un Ɣrabe miembro de la tribu de Quraish, y de los chiƭes, que consideraban que debƭa ser Ali o un descendiente directo suyo, los jariyƭes pensaban que la dignidad califal emana de la comunidad, que debe elegir libremente al mƔs digno "aunque sea un esclavo negro".
Hoy en día, continuada tan sólo por los ibadíes de OmÔn y prÔcticamente extinta en el resto del mundo islÔmico.- See more at: http://www.diosuniversal.com/religiones/Islam#sthash.MjGZx3Lk.dpuf