Por Juan José Rossi (*). Especial para AIM. El feriado del 12 de octubre ha cambiado de nombre. Pero no la significación que tradicionalmente se le intentó otorgar en la conciencia de la gente y en el sistema educativo nacional que aún permanece anclado en una suposición nefasta: “que los europeos irrumpieron para civilizar, pacificar y evangelizar” a la humanidad de nuestro continente. Que aquello fue “un encuentro de culturas”.
Ante un día feriado, de descanso y de celebración de ‘algo’ y del pretendido festejo de una fecha que debería ser de duelo y reflexión; teniendo en cuenta los hechos aberrantes que fueron perpetrados durante los siglos XV al XVIII contra la humanidad y los valores culturales de nuestro continente; ante la negación de nuestra auténtica historia de 40.000 años, considero de absoluta justicia y verdad recordar que la irrupción del sistema occidental en Abya yala no consistió en “civilización y pacificación” ni de “encuentro de diversas culturas” como suele proclamarse desde hace cinco siglos, sino en una cruel e ilegítima invasión a un territorio poblado, en aquel momento, por más de 70 millones de personas y centenares de naciones y logros avalados por tradiciones milenarias.
Nadie ignora que en el transcurso de esos siglos el resultado de la intervención del sistema europeo, más allá de incuestionables aportes en distintos órdenes de la cultura, derivó en apropiación indebida; en genocidio y discriminación; en saqueo irrestricto de materias primas y bienes manufacturados; en uso sin límites de mano de obra cautiva, cobrándose sin piedad e inexplicablemente ―nada menos que un continente que se decía “cristiano”― millones de vidas humanas nativas y africanas.