
Cuatro ciudadanos de nacionalidad cubana que emigraron de forma ilegal a Estados Unidos, con la ayuda de una banda que trafica personas, relataron este viernes a un medio local, tras ser deportados desde México, las torturas que vivieron por parte de esta red. Su intención es evitar que continué la extorsión y el maltrato.
Los cubanos Kendry Melenilla, de 24 aƱos, Julio CĆ©sar Urbina DĆaz, de 25, Jorge Arencibia, de 29 y Yunier Rosado Sosa, de 26, residentes en la Isla de la Juventud, la segunda en extensión del archipiĆ©lago de Cuba, viajaron a CancĆŗn, MĆ©xico a emprender una aventura.
Melenilla en busca de "dinero fÔcil" aceptó la oferta y ofreció el número de un amigo de su infancia residenciado en Estados Unidos.
El joven no contaba con que su amigo se encontraba en una mala situación producto de la crisis financiera, razón por la cual cambió el número de su teléfono para evitar que lo llamaran, a partir de ese momento comenzaron las torturas.
Amenazas de muerte, golpes, el corte de la punta de las orejas, descargas elĆ©ctricas en el cuerpo mojado, y la promesa de entregarlo a los narcotraficantes para que lo asesinaran, fueron parte de las agresiones que vivió Melenilla y sus compaƱeros, durante 13 dĆas.
Los maltratos mermaban en base a los rescates pagados y a la cooperación de los familiares, mientras que los secuestrados permanecieron hacinados en una habitación recibiendo como alimento frijoles con agua, por parte de torturadores de nacionalidad estadounidense.
Poco a poco, lo que habĆa comenzado como una aventura o un juego progresivamente tomaba un color oscuro, jamĆ”s imaginado por los cubanos.
"Los secuestradores nos quitaron la ropa y mi reloj, con los cuales se quedaron junto con el dinero incompleto que algunos familiares pudieron enviar, me dieron muchos planazos, me cortaron la punta de las orejas y me aplicaron electricidad", dijo Urbina.
Jorge Arencibia, también conserva recuerdos de la tortura, debido a que su hermana no envió el rescate para evitar ser extorsionada.
Yunier Rosado fue el único del grupo que tuvo un poco mÔs de suerte debido a que tres hermanos residentes en Estados Unidos reunieron cuatro mil dólares para su rescate y por ello no lo torturaron, pero igual lo sentaban a observar las torturas de sus compañeros.
Los traficantes de personas en LatinomĆ©rica son muy frecuentes y en algunos paĆses gozan de impunidad y hasta de publicidad en los propios medios de comunicación, tal es el caso de Guatemala, donde en una radio de Chiquimula (oriente) se escuchan anuncios como este: "Ofrecemos viajes al norte, en buses de calidad, con aire acondicionado, y sólo hay que caminar una hora en la frontera con MĆ©xico. Los llevamos Ćŗnicamente si tienen parientes en EE.UU., pero garantizamos su llegada".
A diario son muchas las personas que pican este anzuelo con tal llegar a Estados Unidos, pero muchas no llegan a su destino final.
Los cubanos Kendry Melenilla, de 24 aƱos, Julio CĆ©sar Urbina DĆaz, de 25, Jorge Arencibia, de 29 y Yunier Rosado Sosa, de 26, residentes en la Isla de la Juventud, la segunda en extensión del archipiĆ©lago de Cuba, viajaron a CancĆŗn, MĆ©xico a emprender una aventura.
Melenilla en busca de "dinero fÔcil" aceptó la oferta y ofreció el número de un amigo de su infancia residenciado en Estados Unidos.
El joven no contaba con que su amigo se encontraba en una mala situación producto de la crisis financiera, razón por la cual cambió el número de su teléfono para evitar que lo llamaran, a partir de ese momento comenzaron las torturas.
Amenazas de muerte, golpes, el corte de la punta de las orejas, descargas elĆ©ctricas en el cuerpo mojado, y la promesa de entregarlo a los narcotraficantes para que lo asesinaran, fueron parte de las agresiones que vivió Melenilla y sus compaƱeros, durante 13 dĆas.
Los maltratos mermaban en base a los rescates pagados y a la cooperación de los familiares, mientras que los secuestrados permanecieron hacinados en una habitación recibiendo como alimento frijoles con agua, por parte de torturadores de nacionalidad estadounidense.
Poco a poco, lo que habĆa comenzado como una aventura o un juego progresivamente tomaba un color oscuro, jamĆ”s imaginado por los cubanos.
"Los secuestradores nos quitaron la ropa y mi reloj, con los cuales se quedaron junto con el dinero incompleto que algunos familiares pudieron enviar, me dieron muchos planazos, me cortaron la punta de las orejas y me aplicaron electricidad", dijo Urbina.
Jorge Arencibia, también conserva recuerdos de la tortura, debido a que su hermana no envió el rescate para evitar ser extorsionada.
Yunier Rosado fue el único del grupo que tuvo un poco mÔs de suerte debido a que tres hermanos residentes en Estados Unidos reunieron cuatro mil dólares para su rescate y por ello no lo torturaron, pero igual lo sentaban a observar las torturas de sus compañeros.
Los traficantes de personas en LatinomĆ©rica son muy frecuentes y en algunos paĆses gozan de impunidad y hasta de publicidad en los propios medios de comunicación, tal es el caso de Guatemala, donde en una radio de Chiquimula (oriente) se escuchan anuncios como este: "Ofrecemos viajes al norte, en buses de calidad, con aire acondicionado, y sólo hay que caminar una hora en la frontera con MĆ©xico. Los llevamos Ćŗnicamente si tienen parientes en EE.UU., pero garantizamos su llegada".
A diario son muchas las personas que pican este anzuelo con tal llegar a Estados Unidos, pero muchas no llegan a su destino final.
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