En los alrededores de Piedra del Águila, los pumas ya mataron hasta el 30% de las ovejas. - Piedra OnLine

Información del Mundo

domingo, 25 de octubre de 2009

En los alrededores de Piedra del Águila, los pumas ya mataron hasta el 30% de las ovejas.














Los pumas amenazan la producción de ovinos

Los pequeños productores sufren grandes pérdidas en sus ganados.
En los alrededores de Piedra del Águila, los pumas ya mataron hasta el 30% de las ovejas. Los estancieros las cambiaron por vacas para evitar las matanzas.
Piedra del Águila (Enviados Especiales)> Solo, en el medio del desierto neuquino, vive Mauricio Queupán, un abuelo que ronda los 70 años y que tiene a su vecino más próximo a 20 kilómetros de distancia. Frente a la puerta de su precaria casa está el cerro Yuncón y por detrás unos corrales vacíos donde solía haber ovejas. En lo que va del año perdió 130 animales por el ataque nocturno de los pumas.
El sufrimiento de Queupán que, de a poco y con paciencia, se va transformando en rendición es igual al que viven decenas de pequeños productores ubicados en las cercanías de Piedra del Águila quienes, cada mañana, descubren la falta de algún animal más de su rodeo.
Los pumas solían habitar la cordillera neuquina pero comenzaron a acercarse al centro de la provincia, a la estepa. “Hace cinco años se incrementó de forma notable la cantidad de pumas en la zona de Piedra del Águila y sus alrededores, no es su hábitat natural y no sabemos por qué están acercándose pero están haciendo destrozos en las economías de los pequeños productores”, comentó Gustavo Foricher, veterinario y técnico de la Subsecretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar de Nación.
Los pumas, felinos que rondan los 70 kilos, salen de noche y cazan por instinto. “Cada vez que pasan matan 7 u 8 ovejas y si la hembra tiene cría y les está enseñando a cazar, matan alrededor de 15 animales por noche”, comentó el lonco de la comunidad, Carlos Ancatruz.
Las ovejas que matan las dejan tiradas, desperdigadas por el desierto y se comen muy pocas, la mayoría de las ocasiones, sólo lo hacen “por diversión”.
“Los pumas pueden caminar hasta 60 kilómetros por día, hemos visto que arrastran ovejas hasta 30 km y las tapan con tierra y arbustos, es una forma de ‘freezarlas’. Si hacen eso es porque van a volver a comérselas, muchos productores aprovechan para ponerles trampas y cazarlos”, comentó Foricher.

Caza
Queupán ya mató varios pumas gracias a las trampas que le puso alrededor del animal muerto que el felino intentó ocultar. En su casa todavía guarda el cuero del último que cazó en mayo pasado, pesaba cerca de 80 kilos y un metro de alto.
“Son animales muy fuertes, no hay cómo combatirlos, sólo pude agarrar algunos con las trampas pero es muy difícil. Jamás vi uno en acción, salen de noche, no hacen ruido”, comentó sereno el abuelo.
“Saltan la cerca del corral y se hacen un festín”, añadió el lonco. Los alambres, de un metro de alto, se ven indefensos hilos ante la comparación de la fuerza que tuvieron en vida las grandes garras del puma que yace en el piso.
La única solución que esperan los pequeños productores proviene de un programa de corrales antipredadores que está llevando a cabo la Subsecretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar de Nación. Se trata de una cerca de dos metros de alto con bebederos dentro del corral, cerca de las casas “para que el ganado no vaya a la aguada donde los esperan los pumas”, comentó Foricher.
Los beneficiados serán ocho pequeños productores, cuatro de la comunidad Ancatruz y cuatro de Santo Tomás, todos ya sufrieron grandes pérdidas de ganado. Los fondos provienen de Nación y son articulados por la Subsecretaría que ya compró los materiales y los armará esta semana.
Las puertas cerradas

Piedra del Águila > El lonco Carlos Ancatruz explicó que en su comunidad nadie tiene luz, por el clima no pueden más que producir ganado, no cultivan, no pueden conservar alimentos porque no tienen heladeras, “la situación es desesperante”, comentó.
“Hace un año estamos pidiendo ayuda, el mes pasado nos juntamos los estancieros, la agrupación y los pobladores afectados, pedimos una audiencia con el gobierno provincial pero no nos respondieron más que formalidades por escrito. No nos escucharon ni nos ayudaron. Están esperando que la comunidad se levante y corte la ruta, pero ese no es el camino, esta comunidad es una de las más tranquilas, sabemos esperar, pero la situación es desesperante”, añadió el lonco.
Para ellos la solución es simple: ampliar los permisos de caza ya que sólo son por seis meses y con un papeleo muy largo, patrullar la zona durante la noche y construir los corrales más altos como harán con la ayuda de la Subsecretaría de Nación.
Las tristes pérdidas

Piedra del Águila > Al caminar por la estepa desértica del paraje Zaina Yegüa, el lonco de la comunidad, Carlos Ancatruz, muestra el cementerio de ovejas disperso por la inmensidad del paisaje. “Están por todos lados”, dice resignado.
Los productores se están organizando para salir a cazar los pumas por las noches, patrullar a caballo los 70 kilómetros que unen los cuatro parajes de la comunidad Ancatruz: Paso Yuncón, Zaina Yegua, Piedra Pintada y Sañi Co.
El índice del lonco señala los dientes de una oveja que yace al lado del camino de tierra. “Lo negro alrededor de los huesos es la grasa, si estuviera enfermo no la tendría y por los dientes intactos se denota que es un animal joven, al pasar los años se le van cayendo. Todos estos animales fueron cazados, ninguno se murió por enfermedad”, cuenta.
El lonco manifestó que los grandes estancieros vecinos a la comunidad ya se cansaron de la situación. Vendieron todas las ovejas y compraron vacas porque los pumas todavía no las cazan.
“Están matando alrededor del 30% del ganado de los pequeños productores de la zona. Los pumas están amenazando la actividad, es preocupante porque son familias que viven únicamente de su ganado y se los están matando, su único sustento”, comentó el técnico de la Subsecretaría de Agricultura Familiar, Gustavo Foricher.
El ejemplo de esto es Mauricio Queupán, en lo que va del año le mataron 130 ovejas pero solía tener 250 animales, ahora sólo llega a las 80. “Si no fuera por la crianza ya no lo resistiría, me siento muy mal, ya estoy por abandonar todo, siento mucha bronca”, comentó triste, en el frente de su casa.
Como el resto de la comunidad, su único sustento es el ganado. “No recuperé ni lo que invertí, si sigo así será sólo pérdida. Tendré que vender porque no llego para comprar nada, todo el trabajo de años estará perdido, tanto sacrificio”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario