Noche de brujas - Piedra OnLine

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jueves, 29 de octubre de 2009

Noche de brujas

La noche de brujas y el cambio climÔtico se titula el último artículo de Amy Goodman para Democracy Now!. Vale la pena asomarse a su enfoque. Las bromas de Yes Men, la resistencia de la cÔmara estadounidense de comercio a la adopción de políticas climÔticas con base en investigaciones científicas y los acuerdos de Copenhage.

Noche de brujas y el cambio climƔtico
Por Amy Goodman * Se acerca la Noche de brujas y los niƱos se preparan para disfrazarse y hacer las tradicionales recorridas puerta a puerta, reclamando golosinas al son de “dulce o treta” y amenazando con travesuras a quienes no quieran acceder a su pedido. Lo mismo estĆ”n haciendo los activistas por el cambio climĆ”tico, desde humoristas polĆ­ticos hasta presidentes. El pasado lunes, el grupo artĆ­stico-activista “The Yes Men” montó una de sus clĆ”sicas bromas: uno de sus integrantes se disfrazó de directivo de la CĆ”mara de Comercio de Estados Unidos y realizó lo que aparentaba ser una conferencia de prensa legĆ­tima en la que declaraba que el organismo daba un vuelco total en su tajante oposición histórica a la adopción de legislación sobre el cambio climĆ”tico.

Mientras tanto, en el OcĆ©ano ƍndico, el presidente de las Maldivas celebró la primera sesión de gabinete subacuĆ”tica del mundo, como forma de ilustrar que ese paĆ­s insular podrĆ­a quedar bajo el agua muy pronto a causa de la subida del nivel del mar. A sólo 50 dĆ­as de la Conferencia sobre el Cambio ClimĆ”tico en Copenhague, se intensifican las movilizaciones.

Los Yes Men son activistas que se dedican a armar elaboradas parodias para dejar en evidencia a organizaciones mundiales de comercio, corporaciones multinacionales y políticos. Desvirtúan satíricamente las posturas de las transnacionales y de los defensores del libre mercado y los grandes negocios, haciéndose pasar por genuinos portavoces de esas instituciones y adoptando un aire de sinceridad para ofrecer disculpas por delitos empresariales pasados o para promover productos absurdos en eventos industriales con una seriedad convincente.

En diciembre de 2004, en el vigésimo aniversario del accidente industrial ocurrido en Bhopal, India, en el que murieron miles de personas a causa de una fuga de gas de la planta de Union Carbide, Andrew Bichlbaum, uno de los Yes Men, se presentó ante las cÔmaras de la BBC fingiendo ser un representante de Dow Chemical (que para ese entonces había comprado a Union Carbide) y declaró que la empresa finalmente asumiría la responsabilidad plena del desastre.

En esa ocasión, Bichlbaum dijo a la BBC: “Tengo el inmenso placer de anunciar un hecho histórico: Dow ha decidido asumir la responsabilidad absoluta por el catĆ”strofe de Bhopal. Tenemos un plan de 12.000 millones de dólares para finalmente y despuĆ©s de tanto tiempo compensar plenamente a las vĆ­ctimas, incluidas las 120.000 personas que podrĆ­an requerir atención mĆ©dica por el resto de sus vidas, y sanear el sitio de la planta de Bhopal, recuperarlo total y rĆ”pidamente. Me gustarĆ­a enfatizar que esto no es un gesto menor. Es la primera vez en la historia que una compaƱƭa de la magnitud de Dow ha emprendido una acción que va tan en contra de su situación financiera simplemente porque significa hacer lo correcto.”

En 2007, Bichlbaum y Mike Bonanno, otro integrante de los Yes Men, se presentaron en el evento petrolero mĆ”s importante de CanadĆ” simulando ser ejecutivos de ExxonMobil y del Consejo Nacional de Petróleo. AllĆ­ anunciaron un plan para producir combustible a partir de los cadĆ”veres de las millones de vĆ­ctimas futuras del cambio climĆ”tico. El nuevo combustible se llamarĆ­a “Vivóleo”.

Uno de los Yes Men explicó en la presentación: “Aunque no puedo revelar los detalles de nuestro proceso de producción, lo que sĆ­ les puedo decir es que bĆ”sicamente lo que hace es comprimir el trabajo bruto e involuntario de la naturaleza, reduciendo a unas pocas horas lo que a esta le lleva miles de millones de aƱos. Cualquier biomasa puede ser transformada rĆ”pida y económicamente a algo que se asemeja tanto a la gasolina que hasta lo puedo usar para hacer marchar mi todoterreno.”

Luego de ser expulsados de la conferencia, Bonanno dijo a la prensa: “ExxonMobil es probablemente la mĆ”s ruinosa, la mĆ”s criminal de las compaƱƭas petroleras. Ha negado sistemĆ”ticamente el cambio climĆ”tico y financiado organizaciones que sostienen que el cambio climĆ”tico no existe. Y trabaja en forma sistemĆ”tica contra los intereses de la mayorĆ­a de la gente del mundo.”

En la falsa conferencia de prensa realizada esta semana en Washington, D.C., Bichlbaum leyó la siguiente declaración: “Los climatólogos nos dicen que si no adoptamos ya mismo leyes que reduzcan drĆ”sticamente las emisiones de carbón, dentro de cinco aƱos estarĆ­amos enfrentando una reacción en cadena de propagación de efectos del cambio climĆ”tico, que significarĆ” la destrucción de las existencias de alimentos y agua a nivel mundial, con las consecuentes migraciones masivas, hambrunas y muertes a una escala nunca antes imaginada. De mĆ”s estĆ” decir que eso no le harĆ­a nada bien a los negocios. Desde la CĆ”mara hasta ahora hemos intentado siempre impedir que la climatologĆ­a interfiriera con los negocios. Pero sin un clima estable, no hay negocio posible. Necesitamos mantener el negocio mĆ”s de lo que necesitamos un crecimiento incesante de nuestras ganancias.”

La cadena de noticias empresariales Fox Business News y otros medios periodísticos de alcance mundial reprodujeron la noticia del sorpresivo apoyo de la CÔmara de Comercio a la adopción de una ley sobre el cambio climÔtico. En medio de la conferencia de prensa, un integrante legítimo de la CÔmara de Comercio Estadounidense interrumpió a gritos a los activistas, acusÔndolos de farsantes, sólo para ser inmediatamente abordado por periodistas que lo acosaron con preguntas incisivas y comprometedoras sobre la postura de la CÔmara en materia de cambio climÔtico.

Varias multinacionales importantes, entre ellas Apple, Exelon, PG&E y Levi Strauss & Co., se han retirado de la CÔmara debido a la oposición del organismo a la introducción de legislación efectiva sobre el cambio climÔtico.

La resistencia de la cĆ”mara estadounidense a la adopción de polĆ­ticas climĆ”ticas con base en investigaciones cientĆ­ficas no es ninguna novedad. James Hoggan, experto en relaciones pĆŗblicas, acaba de presentar su libro “Climate Cover-Up: The Crusade to Deny Global Warming” (El encubrimiento climĆ”tico: la cruzada para negar el calentamiento global).

Hoggan me dijo: “No fueron los Yes Men los que realizaron una maniobra mediĆ”tica; la maniobra mediĆ”tica la viene desplegando desde hace dĆ©cadas la CĆ”mara de Comercio de Estados Unidos.”

En el libro, Hoggan expone una campaƱa de confusión desplegada por las compaƱƭas energĆ©ticas: “Tengo mĆ”s de 30 aƱos de experiencia en relaciones pĆŗblicas y hace un tiempo, investigando y leyendo, descubrĆ­ medio sin proponĆ©rmelo esta campaƱa–lo que yo llamarĆ­a una campaƱa de confusión–y decidĆ­ documentarla. Es una campaƱa de dos dĆ©cadas impulsada por la industria energĆ©tica de CanadĆ” y Estados Unidos con el fin Ćŗltimo de confundir al pĆŗblico en el tema del cambio climĆ”tico y crear la falsa sensación de que las conclusiones cientĆ­ficas sobre sus efectos son debatibles.”

El grupo 350.org, en el que participa el ecologista Bill McKibben, convocó a movilizarse el 24 de octubre, declarando ese fecha “dĆ­a mundial de acción”. El nombre de esta organización se refiere a la concentración atmosfĆ©rica de dióxido de carbono que los cientĆ­ficos han identificado como sustentable y que se propone como meta–es decir: 350 partes por millón (la concentración actual es 387 ppm). SegĆŗn 350.org, el 24 de octubre se realizarĆ”n cerca de 4.000 eventos en todo el mundo en el marco de la movilización convocada.

El objetivo es presionar a los representantes gubernamentales antes de que se reúnan en la crucial Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Cambio ClimÔtico, a realizarse en Copenhague en diciembre.

El presidente Mohamed Nasheed de la República de las Maldivas ya respondió al desafío de acción mundial. La semana pasada el mandatario del país mÔs sumergido del planeta se puso un traje de buceo y reunió a sus ministros en una sesión de gabinete literalmente bajo el agua.

Nasheed dijo: “Estamos ante una situación desafiante y queremos que todos se comprometan tanto como nosotros. Nos gustarĆ­a ver que la gente haga realmente algo al respecto.”

El resultado de la sesión subacuĆ”tica fue una declaración titulada “SOS desde el frente de batalla”, en la que entre otras cosas expresaron que “Si hoy no somos capaces de salvar a las Maldivas, maƱana serĆ” demasiado tarde para salvar al mundo.” Nasheed llevarĆ” la declaración a Copenhague.

Las autoridades estadounidenses serÔn un factor crucial para lograr un acuerdo sustancial en Copenhague, pero la incapacidad del senado para concretar una ley sobre el cambio climÔtico deja a los negociadores de Estados Unidos atados de pies y manos. Las compañías de petróleo, gas y carbón gastan 300.000 dólares por día en presionar al gobierno para que proteja sus intereses. En materia de cambio climÔtico, llegó el momento de la verdad. Y los profesionales de la negación siguen haciendo de las suyas, inventando tretas.
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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2009 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Laura Pérez Carrara y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

Amy Goodman es la presentadora de “Democracy Now!”, un noticiero internacional diario de una hora que se emite en mĆ”s de 550 emisoras de radio y televisión en inglĆ©s y en 200 emisoras en espaƱol. Es coautora del libro “Standing Up to the Madness: Ordinary Heroes in Extraordinary Times,” recientemente publicado en edición de bolsillo

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