
Por Santiago MartĆnez (Director de la Revista Patria Grande)
La resolución del gobierno contra la empresa Fibertel parece mĆ”s una represalia en la lucha (que ya parece un clĆ”sico) del Gobierno nacional contra el Grupo ClarĆn, que una real preocupación por ir en contra de los monopolios.
En el caso del servicio de acceso a Internet, no se trata del uso de un bien escaso, como el espectro radioeléctrico en el caso de los servicios de radio y televisión: estamos hablando de un servicio por suscripción a demanda.
Se trata de la suspensión del servicio de una empresa que viene operando sin licencia desde que en enero de 2009 el Grupo ClarĆn decidió disolverla. Con el fin de brindar el servicio desde Cablevisión. Tratando de pasar por encima de la normativa vigente como hacen los empresarios de este paĆs en infinidad de oportunidades. En ese momento el gobierno no hizo uso de las herramientas regulatorias del Estado, ni en lo referido al servicio de acceso a Internet ni en lo relativo a la telefonĆa móvil y nuevas tecnologĆas.
Durante los Ćŗltimos siete aƱos de gobierno kirchnerista no hubo una polĆtica de promoción del servicio de acceso a Internet mediante banda ancha en el interior de paĆs. Los usuarios de Jujuy, Salta, La Rioja, RĆo Negro o Chubut no tienen ni el mismo precio ni la misma calidad de servicio que los usuarios de las ciudades de Buenos Aires, Córdoba o Rosario.
Si bien es cierto que la empresa estaba funcionando de forma irregular, también lo es que esta situación se repite en múltiples empresas y medios de comunicación, y que el gobierno no hace nada al respecto. El caso del cambio de firma de canal 9, Radio10, la FM de Radio Continental, o la usurpación del 770 del espectro por Radio Cooperativa, cuando allà funcionaba otra radio, son sólo algunos ejemplos.
AdemĆ”s, el gobierno podrĆa haber hecho la denuncia ante la justicia, o aplicado multas u otras medidas que no implicaran afectar el servicio de un millón de usuarios que en 90 dĆas no encontrarĆ”n capacidad operativa en otras empresas o cooperativas para realizar la migración. AsĆ sólo se beneficia a otros oligopolios como lo son las telefónicas, Telefónica y Telecom, y en una instancia menor a Telmex (Claro).
EL FANTASMA DE LA CHAVIZACIĆN
EstÔ de mÔs decir que acÔ no hay ningún atentado directo contra la libertad de expresión. Se discute el caño por donde pasan los datos y no el contenido. Ni tampoco se trata de una medida aplicada en el marco de un proceso revolucionario como el que encabeza Hugo ChÔvez, el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.
Es patĆ©tica la actitud de la oposición de derecha que sale a defender al Grupo ClarĆn con mucho mĆ”s Ć©nfasis que la lucha contra la impunidad, el hambre, la ausencia del Estado en materia de educación y salud o la defensa de los sectores mĆ”s postergados de nuestra sociedad. Cualquier instancia que implique la ampliación de derechos populares.
Escuchar al diputado Oscar Aguad -cómplice de preservar la impunidad de la dictadura genocida, que aplicó severos planes de ajuste a fuerza de represión policial en las provincias de Córdoba y Corrientes- llamando a los jueces a responder con patriotismo, es francamente irritante.
MONOPOLIOS AMIGOS
Estamos ante un gobierno que pretende polarizar engaƱosamente al presentarse como el sector progresista y tildar a toda la oposición como la Ćŗnica aliada los grupos monopólicos. Nada mĆ”s lejos de la realidad. El gobierno, durante mĆ”s de cinco aƱos, fue el principal aliado de Magnetto y el grupo ClarĆn. Garantizó el decreto 527/2005 que prorroga por 10 aƱos las licencias de radio y TV. Autorizó la fusión de Multicanal y Cablevisión. AsĆ que este gobierno lejos estĆ” de ser el adalid de la lucha contra los monopolios.
Por otro lado, este gobierno preserva monopolios y oligopolios en diversas Ć”reas de la economĆa. Es el caso del aluminio con Aluar, del Acero con Techint, de los alimentos con Arcor y Danone, de las cervezas con Brahma, de los lĆ”cteos con la SerenĆsima y Sancor, del cemento con Loma Negra, Minetti y Cemento Avellaneda, del papel y el azĆŗcar con Ledesma (empresa con un pasado tan o mĆ”s sangriento que el de Papel Prensa, y cuyo dueƱo Pedro Blaquier se manifestó en recientes declaraciones muy a gusto con el actual gobierno nacional).
¿PLURALIDAD DE VOCES?
En su batalla contra el Grupo ClarĆn, el gobierno nacional ha utilizado las banderas de la pluralidad de voces en forma oportunista. Mientras embiste contra el Grupo, financia con publicidad oficial nuevos grupos mediĆ”ticos afines a sus intereses y hace de los medios pĆŗblicos meros reproductores de propaganda gubernamental. Impiden que se reproduzcan las voces crĆticas que les vienen por izquierda, y desacreditan a fuerzas como Proyecto Sur y al diputado Fernando Pino Solanas, sin permitir derecho a rĆ©plica.
SerĆa mĆ”s que interesante que la lucha contra los monopolios sea una constante y no una excepción. Que se respetara y propiciara la pluralidad de voces, la participación popular en los medios de comunicación y el acceso a nuevas tecnologĆas en forma amplia y popular avanzando por encima de los intereses de las corporaciones.
En el caso del servicio de acceso a Internet se debe cumplir con la ley vigente. Pero el Estado debe intervenir y garantizar igualdad tanto en precios como en acceso al servicio con calidad optima para la totalidad de los usuarios en todo el paĆs.
La resolución del gobierno contra la empresa Fibertel parece mĆ”s una represalia en la lucha (que ya parece un clĆ”sico) del Gobierno nacional contra el Grupo ClarĆn, que una real preocupación por ir en contra de los monopolios.
En el caso del servicio de acceso a Internet, no se trata del uso de un bien escaso, como el espectro radioeléctrico en el caso de los servicios de radio y televisión: estamos hablando de un servicio por suscripción a demanda.
Se trata de la suspensión del servicio de una empresa que viene operando sin licencia desde que en enero de 2009 el Grupo ClarĆn decidió disolverla. Con el fin de brindar el servicio desde Cablevisión. Tratando de pasar por encima de la normativa vigente como hacen los empresarios de este paĆs en infinidad de oportunidades. En ese momento el gobierno no hizo uso de las herramientas regulatorias del Estado, ni en lo referido al servicio de acceso a Internet ni en lo relativo a la telefonĆa móvil y nuevas tecnologĆas.
Durante los Ćŗltimos siete aƱos de gobierno kirchnerista no hubo una polĆtica de promoción del servicio de acceso a Internet mediante banda ancha en el interior de paĆs. Los usuarios de Jujuy, Salta, La Rioja, RĆo Negro o Chubut no tienen ni el mismo precio ni la misma calidad de servicio que los usuarios de las ciudades de Buenos Aires, Córdoba o Rosario.
Si bien es cierto que la empresa estaba funcionando de forma irregular, también lo es que esta situación se repite en múltiples empresas y medios de comunicación, y que el gobierno no hace nada al respecto. El caso del cambio de firma de canal 9, Radio10, la FM de Radio Continental, o la usurpación del 770 del espectro por Radio Cooperativa, cuando allà funcionaba otra radio, son sólo algunos ejemplos.
AdemĆ”s, el gobierno podrĆa haber hecho la denuncia ante la justicia, o aplicado multas u otras medidas que no implicaran afectar el servicio de un millón de usuarios que en 90 dĆas no encontrarĆ”n capacidad operativa en otras empresas o cooperativas para realizar la migración. AsĆ sólo se beneficia a otros oligopolios como lo son las telefónicas, Telefónica y Telecom, y en una instancia menor a Telmex (Claro).
EL FANTASMA DE LA CHAVIZACIĆN
EstÔ de mÔs decir que acÔ no hay ningún atentado directo contra la libertad de expresión. Se discute el caño por donde pasan los datos y no el contenido. Ni tampoco se trata de una medida aplicada en el marco de un proceso revolucionario como el que encabeza Hugo ChÔvez, el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.
Es patĆ©tica la actitud de la oposición de derecha que sale a defender al Grupo ClarĆn con mucho mĆ”s Ć©nfasis que la lucha contra la impunidad, el hambre, la ausencia del Estado en materia de educación y salud o la defensa de los sectores mĆ”s postergados de nuestra sociedad. Cualquier instancia que implique la ampliación de derechos populares.
Escuchar al diputado Oscar Aguad -cómplice de preservar la impunidad de la dictadura genocida, que aplicó severos planes de ajuste a fuerza de represión policial en las provincias de Córdoba y Corrientes- llamando a los jueces a responder con patriotismo, es francamente irritante.
MONOPOLIOS AMIGOS
Estamos ante un gobierno que pretende polarizar engaƱosamente al presentarse como el sector progresista y tildar a toda la oposición como la Ćŗnica aliada los grupos monopólicos. Nada mĆ”s lejos de la realidad. El gobierno, durante mĆ”s de cinco aƱos, fue el principal aliado de Magnetto y el grupo ClarĆn. Garantizó el decreto 527/2005 que prorroga por 10 aƱos las licencias de radio y TV. Autorizó la fusión de Multicanal y Cablevisión. AsĆ que este gobierno lejos estĆ” de ser el adalid de la lucha contra los monopolios.
Por otro lado, este gobierno preserva monopolios y oligopolios en diversas Ć”reas de la economĆa. Es el caso del aluminio con Aluar, del Acero con Techint, de los alimentos con Arcor y Danone, de las cervezas con Brahma, de los lĆ”cteos con la SerenĆsima y Sancor, del cemento con Loma Negra, Minetti y Cemento Avellaneda, del papel y el azĆŗcar con Ledesma (empresa con un pasado tan o mĆ”s sangriento que el de Papel Prensa, y cuyo dueƱo Pedro Blaquier se manifestó en recientes declaraciones muy a gusto con el actual gobierno nacional).
¿PLURALIDAD DE VOCES?
En su batalla contra el Grupo ClarĆn, el gobierno nacional ha utilizado las banderas de la pluralidad de voces en forma oportunista. Mientras embiste contra el Grupo, financia con publicidad oficial nuevos grupos mediĆ”ticos afines a sus intereses y hace de los medios pĆŗblicos meros reproductores de propaganda gubernamental. Impiden que se reproduzcan las voces crĆticas que les vienen por izquierda, y desacreditan a fuerzas como Proyecto Sur y al diputado Fernando Pino Solanas, sin permitir derecho a rĆ©plica.
SerĆa mĆ”s que interesante que la lucha contra los monopolios sea una constante y no una excepción. Que se respetara y propiciara la pluralidad de voces, la participación popular en los medios de comunicación y el acceso a nuevas tecnologĆas en forma amplia y popular avanzando por encima de los intereses de las corporaciones.
En el caso del servicio de acceso a Internet se debe cumplir con la ley vigente. Pero el Estado debe intervenir y garantizar igualdad tanto en precios como en acceso al servicio con calidad optima para la totalidad de los usuarios en todo el paĆs.
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