
La candidata de Lula da Silva se impuso por 56 por ciento de los votos a José Serra. Es la primera mujer en acceder a la presidencia. Dilma Rousseff encabezó un acto donde prometió gobernar para todos los brasileños sin distinción partidaria. Prometió erradicar la miseria y crear "oportunidades para todos los brasileños", para "superar el abismo" que separa a su país "de ser un país desarrollado".
Brasilia (AFP-NA/Télam) > Brasil vivió ayer un día histórico: por primera vez, una mujer ejercerá la primera magistratura del gigante sudamericano. Es que Dilma Rousseff, la candidata de Luiz Inácio Lula da Silva, se impuso en la segunda vuelta de ayer al candidato socialdemócrata José Serra y asumirá la presidencia.
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) oficializó los resultados del escrutinio: Rousseff derrotó a Serra por 56,05 a 43,95 por ciento de los votos.
Al ballottage de los comicios presidenciales brasileños fueron convocados a las urnas casi 136 millones de electores.
Ricardo Levandowski, titular del TSE destacó que "en estas elecciones batimos un récord, creo que a nivel mundial, al contar con el resultado a las 20H04 minutos", una hora y cuatro minutos después del cierre de la última urna.
Minutos después, la sucesora de Lula realizó su primera conferencia de prensa como jefa de Estado electa. Allí ratificó que procurará lograr desde su gobierno "la erradicación de la miseria y la creación de oportunidades para todos los brasileños", para "superar el abismo" que separa a Brasil "de ser un país desarrollado".
Continuidad del modelo
En el discurso que pronunció en el hotel Naom, rodeada de dirigentes de la coalición que la consagró, manifestó su "compromiso con la estabilidad de la economía, de las reglas económicas y de los contratos firmados", así como con "la apertura de las relaciones comerciales para terminar con el proteccionismo de los países ricos que impide progresar a las naciones pobres".
Rousseff señaló que "en el plano multilateral" se propone "establecer reglas más claras y cuidadosas para los mercados financieros, limitando la especulación que vuelve más volátiles los capitales y las monedas".
"Quiero reafirmar nuestro compromiso con la estabilidad de la economía, de las reglas económicas y de los contratos firmados", subrayó.
Con respecto al hecho de que sea la primera mujer que llega al cargo más alto del gobierno de su país, dijo que desea que "este hecho, hasta ahora inédito, sea natural y se pueda repetir y se propague en empresas e instituciones" porque "la igualdad entre el hombre y la mujer es un principio esencial de la democracia".
Con respecto a la meta de erradicar la miseria, a la que calificó como "ambiciosa", aclaró que "no se realizará solamente por la voluntad del gobierno", por lo que la convirtió en "un llamamiento a toda la nación, a empresarios, trabajadores, iglesias, entidades civiles, prensa, gobernadores y todos los hombres y mujeres de bien".
"No podremos descansar mientras haya brasileños con hambre, familias viviendo en las calles y mientras reine la droga", agregó.
Por otra parte, ratificó sus promesas de la campaña para "mejorar la educación, los servicios de salud y la seguridad social", así como su compromiso con "los más necesitados, los niños y jóvenes, los discapacitados, los desempleados, los enfermos y los ancianos".
Finalmente, Rousseff se refirió, aunque no directamente, a ciertos escándalos de corrupción que en los últimos tiempos salpicaron a toda la clase política brasileña: "Nuestro país necesita mejorar la conducta y la calidad de la política; por eso me comprometo a promover una reforma política que eleve los valores republicanos, para hacer que nuestra joven democracia progrese".
Cerca del pueblo
"La alegría que siento por mi victoria se mezcla a la emoción por su despedida. Un líder como Lula nunca estará lejos de su pueblo y de cada uno de nosotros. Golpearé mucho su puerta y tengo la certeza y la confianza de que la encontraré siempre abierta", expresó la nueva mandataria sobre su impulsor.
"Tiendo mi mano a los partidos de oposición y a los sectores de la sociedad que no estuvieron con nosotros: no habrá discriminación ni privilegios de mi parte. A partir de mi investidura, seré la presidenta de todos los brasileños y brasileñas", dijo.
La amplia victoria oficialista hizo estallar en festejos a militantes del PT en varias partes del país.
Según sus asesores, Rousseff pretende buscar una conciliación con la oposición, tras la "guerra sucia" que marcó la campaña electoral, con duras acusaciones de parte a parte.
En la mañana, cuando emitió su voto en Porto Alegre, la economista de 62 años había asegurado que gobernará "con la coalición que me trajo aquí pero gobernaré para todos y conversaré con todos".
Brasilia (AFP-NA/Télam) > Brasil vivió ayer un día histórico: por primera vez, una mujer ejercerá la primera magistratura del gigante sudamericano. Es que Dilma Rousseff, la candidata de Luiz Inácio Lula da Silva, se impuso en la segunda vuelta de ayer al candidato socialdemócrata José Serra y asumirá la presidencia.
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) oficializó los resultados del escrutinio: Rousseff derrotó a Serra por 56,05 a 43,95 por ciento de los votos.
Al ballottage de los comicios presidenciales brasileños fueron convocados a las urnas casi 136 millones de electores.
Ricardo Levandowski, titular del TSE destacó que "en estas elecciones batimos un récord, creo que a nivel mundial, al contar con el resultado a las 20H04 minutos", una hora y cuatro minutos después del cierre de la última urna.
Minutos después, la sucesora de Lula realizó su primera conferencia de prensa como jefa de Estado electa. Allí ratificó que procurará lograr desde su gobierno "la erradicación de la miseria y la creación de oportunidades para todos los brasileños", para "superar el abismo" que separa a Brasil "de ser un país desarrollado".
Continuidad del modelo
En el discurso que pronunció en el hotel Naom, rodeada de dirigentes de la coalición que la consagró, manifestó su "compromiso con la estabilidad de la economía, de las reglas económicas y de los contratos firmados", así como con "la apertura de las relaciones comerciales para terminar con el proteccionismo de los países ricos que impide progresar a las naciones pobres".
Rousseff señaló que "en el plano multilateral" se propone "establecer reglas más claras y cuidadosas para los mercados financieros, limitando la especulación que vuelve más volátiles los capitales y las monedas".
"Quiero reafirmar nuestro compromiso con la estabilidad de la economía, de las reglas económicas y de los contratos firmados", subrayó.
Con respecto al hecho de que sea la primera mujer que llega al cargo más alto del gobierno de su país, dijo que desea que "este hecho, hasta ahora inédito, sea natural y se pueda repetir y se propague en empresas e instituciones" porque "la igualdad entre el hombre y la mujer es un principio esencial de la democracia".
Con respecto a la meta de erradicar la miseria, a la que calificó como "ambiciosa", aclaró que "no se realizará solamente por la voluntad del gobierno", por lo que la convirtió en "un llamamiento a toda la nación, a empresarios, trabajadores, iglesias, entidades civiles, prensa, gobernadores y todos los hombres y mujeres de bien".
"No podremos descansar mientras haya brasileños con hambre, familias viviendo en las calles y mientras reine la droga", agregó.
Por otra parte, ratificó sus promesas de la campaña para "mejorar la educación, los servicios de salud y la seguridad social", así como su compromiso con "los más necesitados, los niños y jóvenes, los discapacitados, los desempleados, los enfermos y los ancianos".
Finalmente, Rousseff se refirió, aunque no directamente, a ciertos escándalos de corrupción que en los últimos tiempos salpicaron a toda la clase política brasileña: "Nuestro país necesita mejorar la conducta y la calidad de la política; por eso me comprometo a promover una reforma política que eleve los valores republicanos, para hacer que nuestra joven democracia progrese".
Cerca del pueblo
"La alegría que siento por mi victoria se mezcla a la emoción por su despedida. Un líder como Lula nunca estará lejos de su pueblo y de cada uno de nosotros. Golpearé mucho su puerta y tengo la certeza y la confianza de que la encontraré siempre abierta", expresó la nueva mandataria sobre su impulsor.
"Tiendo mi mano a los partidos de oposición y a los sectores de la sociedad que no estuvieron con nosotros: no habrá discriminación ni privilegios de mi parte. A partir de mi investidura, seré la presidenta de todos los brasileños y brasileñas", dijo.
La amplia victoria oficialista hizo estallar en festejos a militantes del PT en varias partes del país.
Según sus asesores, Rousseff pretende buscar una conciliación con la oposición, tras la "guerra sucia" que marcó la campaña electoral, con duras acusaciones de parte a parte.
En la mañana, cuando emitió su voto en Porto Alegre, la economista de 62 años había asegurado que gobernará "con la coalición que me trajo aquí pero gobernaré para todos y conversaré con todos".
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