Caliente y frío en el MPN - Piedra OnLine

Información del Mundo

lunes, 13 de diciembre de 2010

Caliente y frío en el MPN

Sapag se asienta en sus logros del fin de año. Sobisch acrecienta su propia convicción guerrera. El escenario estival agrega una situación novedosa para una contienda que será impiadosa, con o sin intervenciones judiciales.

La interna del MPN pasará rápidamente de la semblanteada formal y legalista, de la puja entre organismos de conducción, a la inevitable y urgente campaña de recolección de votos que exigirá una contienda que tendrá lugar en pleno verano, con un mes de receso inevitable en el medio, que sufrirá el Estado, principal fuente de alimentación de esta costumbre política neuquina que es el partido provincial.

Pasó la primera semana desde la convocatoria realizada desde la Junta de Gobierno, que fue enfrentada por la Convención. No hubo presentación del recurso de queja ante la Justicia electoral. Se dice que se hará en la semana que comienza. Aunque también dicen que no hay convencimiento unánime en recurrir a esta instancia, porque se duda, en definitiva, de la influencia concreta que tendrá en el resultado.

El MPN gobierna esta provincia desde 1963. En todos estos años, ha formado su microclima. Desde ese ambiente protegido por el poder, el mundo se ve distinto. La realidad es una realidad que puede inventarse desde el poder, y si bien no podrá suplir a la efectivamente real, por momentos puede oficiar de tal.

En ese microcosmos, la guerra de los Jorges tiende a absorber todo, hasta el seso de los dirigentes. Se hace difícil diagnosticar, tomar decisiones. Se recurre a auditores externos cada tanto, pero el mundo MPN gira en una órbita que está directamente en otra dimensión, genera sus propias reglas, su especial naturaleza.

En este singular ambiente nerviosamente aferrado al celular, se decía el viernes, ante la constatación de que no se había presentado el recurso de la Convención, que la idea había perdido fuerza entre sus impulsores, y que había un solo sector, el que representa el actual intendente de Senillosa, Eduardo Bettiga, absolutamente convencido de acudir en queja al tribunal electoral.

“Bettiga tiene intereses propios, distritales, en esta cuestión”, se dijo, a modo de explicación del afán de quien, junto con Marcelo Pieroni, encabeza el club de intendentes que funciona como principal satélite de la galaxia sapagista.

Durante el fin de semana, se habló relativamente poco del tema en público. Sapag, ataviado con las ropas de paisano que tanto le gusta mostrar, recorrió senderos de pequeñas poblaciones, buscando inspiración en el paisaje agreste del “interior profundo” de la provincia. Finalmente, fue Bettiga quien amenazó: si la Junta no contesta para el mediodía del lunes, la Convención irá a la Justicia.

La Junta, aseguran, no contestará porque no tendría nada que decir ante la ausencia de un cuestionamiento concreto a su decisión, que presume en un todo de acuerdo con la carta orgánica vigente al momento del pronunciamiento. “Ya lo dijo el lunes pasado: elecciones el 20 de febrero, en las categorías gobernador, vice y diputados”, se reiteró, sin mayor elegancia.

En concreto, el capítulo judicial de la interna puede suceder o simplemente quedarse en el amago. Pase lo que pase, no será decisivo, pues la confrontación está en marcha y el tiempo urge. La campaña empieza en tiempo navideño, sigue en medio del receso de enero y eclosiona en febrero, antes del inicio de las sesiones legislativas, antes de que el proceso estatal anual se ponga realmente en marcha.

No es un mero detalle cronológico lo que implica. Obligará a un despliegue operativo muy de casa en casa. Obligará a un despliegue mediático inusual, con planteles y funcionamientos de empresas periodísticas trabajando a contramano de lo usual, incluso contraviniendo licencias y vacaciones. Obligará, sobre todo, al protagonismo de los afiliados, ya que el padrón independiente será difícil de mover en pleno estío.

Así las cosas, Sapag ocupó el centro de la escena sentado sobre el “mega-yacimiento” de gas, augurando otros 50 años de felicidad para el MPN y sus beneficiarios indirectos. Se apresta a emitir bonos por 260 millones de dólares, que con la garantía de esos anuncios (regalías) podrían conseguir con cierta facilidad una buena tasa para la provincia, inferiores al 10 por ciento; y habiendo resignado los juicios, está formalmente inscripto en la sociedad de beneficencia del “desendeudamiento” nacional, por lo que no tendrá vencimientos de esa deuda durante 2011. Además, más allá de que la inflación es una gran tergiversadora de la economía real, puede esperar mayores ingresos por coparticipación.

El panorama, para su gobierno y para su campaña electoral, es auspicioso. No obstante, deberá demostrar (y demostrarse a sí mismo) que lo que sirve para eventualmente ganar una elección general, sirve igualmente para vencer en la interna.

Frente al gobernador, aparece Jorge Sobisch, con un discurso que inevitablemente debe recurrir a la memoria comparativa. El ex gobernador afirma que Sapag no ha hecho una buena gestión. Destaca que la obra pública concretada es la que él había dejado prácticamente terminada. Que incluso dejó obras finalizadas que todavía no se han puesto en marcha en esta “no gestión” que le achaca a su rival. “Los enemigos son la inseguridad, la falta de salud pública, las escuelas copadas por los sindicatos”, dispara.

Sapag predica con un futuro que hace depender de sus aciertos; Sobisch amonesta con el pasado en la mano, y advierte que el futuro de Sapag es más incierto que el que él puede garantizar sobre la base de una mano firme en la gestión del MPN.

Sapag apuesta a mantener los sindicatos con los pies dentro del plato en función de anticipar ofertas salariales concretas; Sobisch dice (y dirá) que los gremios se comen la plata que en la provincia debería ir a hospitales y escuelas, y a incentivar la producción económica.

Pero los dos competirán en una época de baja incidencia sindical. El verano no es la mejor caja de resonancia de los gremios estatales, que se tornan abúlicos y hasta desaparecen de la escena: Legislatura en receso, administración central reducida al mínimo, escuelas en receso, Justicia de Feria. Apenas si los avatares de UNE y la guerra de la CTA (sin paz posible, aparentemente) mantienen a la dirigencia sindical activa.

En un país de crispación continua, donde se está demostrando que la violencia es recurrente y que no cede a las fantasías de la felicidad impostada, el MPN deberá transpirar la camiseta, y fatigar una campaña intensa en pantaloncitos cortos y ojotas.

En un mundo caliente, ganará el que tenga la cabeza más fría.
Rubén Boggi

No hay comentarios:

Publicar un comentario