El principal problema de las fiestas en Argentina, con cualquiera situación económica que haya en el paĆs, es el de los atracones. Sabemos que comemos mal y bebemos peor. AquĆ, algunas pistas para que alguna vez la cabeza le gane al estómago.
Es un clÔsico ya de nuestra cultura argentina: en las fiestas de fin de año, algún familiar, o amigo, o conocido, (o uno mismo, en el peor de los casos) sufre algún soponcio culpa de la excesiva ingesta.
Nos lo dicen hasta el cansancio los nutricionistas: en algunos casos, por seguir nuestras tradiciones (europeas, no americanas) comemos lo mismo que nuestros abuelos, que trajeron sus comidas de un continente donde en esta Ć©poca del aƱo predominan las temperaturas bajo cero y se emplean en las comidas frutas secas y carnes con alto contenido graso. En otros casos, aunque nuestros abuelos sean bien sudacas desde el mĆ”s lejano origen, igual nos atiborramos de grasas y calorĆas…solo porque nos gusta.
Graciela Fuente, jefa de la Unidad de Nutrición del Hospital Durand, lo dice sin eufemismos: "sin ninguna duda a los argentinos nos falta incorporar la palabra moderación y selección a la hora de comer en las fiestas, porque el menú es amplio y con alto valor calórico".
"Es insalubre con térmicas que superan los 30 grados comer alimentos grasos, frutas secas, postres en cantidad y tomar alcohol en forma excesiva", alertó Fuente.
La nutricionista opinó que "hay que cambiar la cultura y servir en las fiestas comidas frescas ricas en vegetales y frutas de estación que aportan lĆquidos y fibras al organismo, carnes magras y evitar alimentos con grasas saturadas como manteca y mayonesa".
AsĆ, un menĆŗ apropiado para las fiestas serĆa, por ejemplo, “una entrada con vegetales crudos y despuĆ©s una porción de carne o pollo con distintos tipos de elaboración frĆos o a la parrilla, acompaƱado con variedades de ensaladas donde no predomine la mayonesa o la crema, sino por ejemplo la manzana, el apio y el tomate".
Fuente recomendó como postre "una ensalada de frutas y a la hora del brindis si no hay una contraindicación médica, no estÔ mal hacerlo con una copa de sidra o champagne con una porción moderada de pan dulce y dos almendras y dos nueces como mÔximo".
"Otra cosa importante es mantener la higiene de los alimentos y cuidar la cadena de frĆo, es decir sacarlos 15 o 20 minutos antes de servirlos de la heladera para evitar trastornos digestivos e intoxicaciones".
En igual sentido, Mónica Katz, nutricionista de la Universidad de la Fundación Favaloro, coincidió en que en las fiestas "los argentinos comemos de mĆ”s, como si fuera pleno invierno respecto a las calorĆas y eso trae problemas digestivos y dolor de cabeza".
Katz sostuvo que "serĆa conveniente incluir en las fiestas alguna carne magra: pescado, pavita, carrĆ© de cerdo, lomo o pollo, acompaƱado de guarniciones que incluyeran algo denso en calorĆas, pero siempre acompaƱado de vegetales".
"De esta forma siempre balanceamos la densidad calórica del menú y lo mejor es, sin duda, servir un plato a cada comensal y, si se desea, incluir una entrada y un plato principal", puntualizó.
Katz destacó que "en general hay problemas digestivos y atracones en las fiestas y sucede porque mucha gente come como si fuera la última cena con altos contenidos de sal que afecta sobre todo a los hipertensos".
"Ni hablar de los que viven a 1.000 calorĆas por dĆa y, al enfrentarse a la comida libremente, no son capaces de manejar la alimentación y comen hasta 3000 calorĆas en una noche", alertó.
Es un clÔsico ya de nuestra cultura argentina: en las fiestas de fin de año, algún familiar, o amigo, o conocido, (o uno mismo, en el peor de los casos) sufre algún soponcio culpa de la excesiva ingesta.
Nos lo dicen hasta el cansancio los nutricionistas: en algunos casos, por seguir nuestras tradiciones (europeas, no americanas) comemos lo mismo que nuestros abuelos, que trajeron sus comidas de un continente donde en esta Ć©poca del aƱo predominan las temperaturas bajo cero y se emplean en las comidas frutas secas y carnes con alto contenido graso. En otros casos, aunque nuestros abuelos sean bien sudacas desde el mĆ”s lejano origen, igual nos atiborramos de grasas y calorĆas…solo porque nos gusta.
Graciela Fuente, jefa de la Unidad de Nutrición del Hospital Durand, lo dice sin eufemismos: "sin ninguna duda a los argentinos nos falta incorporar la palabra moderación y selección a la hora de comer en las fiestas, porque el menú es amplio y con alto valor calórico".
"Es insalubre con térmicas que superan los 30 grados comer alimentos grasos, frutas secas, postres en cantidad y tomar alcohol en forma excesiva", alertó Fuente.
La nutricionista opinó que "hay que cambiar la cultura y servir en las fiestas comidas frescas ricas en vegetales y frutas de estación que aportan lĆquidos y fibras al organismo, carnes magras y evitar alimentos con grasas saturadas como manteca y mayonesa".
AsĆ, un menĆŗ apropiado para las fiestas serĆa, por ejemplo, “una entrada con vegetales crudos y despuĆ©s una porción de carne o pollo con distintos tipos de elaboración frĆos o a la parrilla, acompaƱado con variedades de ensaladas donde no predomine la mayonesa o la crema, sino por ejemplo la manzana, el apio y el tomate".
Fuente recomendó como postre "una ensalada de frutas y a la hora del brindis si no hay una contraindicación médica, no estÔ mal hacerlo con una copa de sidra o champagne con una porción moderada de pan dulce y dos almendras y dos nueces como mÔximo".
"Otra cosa importante es mantener la higiene de los alimentos y cuidar la cadena de frĆo, es decir sacarlos 15 o 20 minutos antes de servirlos de la heladera para evitar trastornos digestivos e intoxicaciones".
En igual sentido, Mónica Katz, nutricionista de la Universidad de la Fundación Favaloro, coincidió en que en las fiestas "los argentinos comemos de mĆ”s, como si fuera pleno invierno respecto a las calorĆas y eso trae problemas digestivos y dolor de cabeza".
Katz sostuvo que "serĆa conveniente incluir en las fiestas alguna carne magra: pescado, pavita, carrĆ© de cerdo, lomo o pollo, acompaƱado de guarniciones que incluyeran algo denso en calorĆas, pero siempre acompaƱado de vegetales".
"De esta forma siempre balanceamos la densidad calórica del menú y lo mejor es, sin duda, servir un plato a cada comensal y, si se desea, incluir una entrada y un plato principal", puntualizó.
Katz destacó que "en general hay problemas digestivos y atracones en las fiestas y sucede porque mucha gente come como si fuera la última cena con altos contenidos de sal que afecta sobre todo a los hipertensos".
"Ni hablar de los que viven a 1.000 calorĆas por dĆa y, al enfrentarse a la comida libremente, no son capaces de manejar la alimentación y comen hasta 3000 calorĆas en una noche", alertó.
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