Para que sepas todos los miedos con los que tu pareja cuenta cuando hay un encuentro Ćntimo, en esta nota las enumeramos y te damos tips para que le brindes contención.
En los hombres existen situaciones psicológicas estrechamente unidas a lo sexual. Algunas de ellas son:
1) Miedo a no gustar
Es un problema muy corriente entre los hombres, que se inicia mucho antes de llegar al acto sexual. El deseo de ser reconocido, “gustar” a una mujer, ser deseado por ella, forma parte del contexto interpersonal necesario a los fundamentos de la propia identidad.
2) Miedo a no saber “encarar”
En el acercamiento a una mujer, un hombre puede tener miedo al rechazo expresado de casi infinitas maneras. Algunos temen parecer tontos o inseguros, otros, las posibles reacciones agresivas de la mujer. La necesidad de tener permanentemente ciertas garantĆas de Ć©xito puede retardar mucho tiempo el mĆnimo acercamiento a la pareja potencial.
3) Miedo por lo que sucederĆ”
Cuando estos hombres llegan al acto sexual, no estĆ”n relajados, sino preocupados por lo que sucederĆ”. El resultado siempre es una intensa pĆ©rdida de la espontaneidad, una carencia de placer y, por lo tanto, un dĆ©ficit seguro en la calidad de la erección, lo que confirma la premonición del paciente: “¡He fracasado!”.
4) Miedo a no tener la erección
Muchos hombres temen ser rechazados si no tienen rĆ”pidamente una erección. Esto solo es posible –y no en todos los casos- cuando se es joven, entre los 18 y los 25 aƱos aproximadamente. A medida que aumenta la edad, las condiciones del sistema nervioso y vascular son diferentes. AdemĆ”s, aumentan las exigencias en la calidad de los estĆmulos.
5) Miedo a “ya no rendir”
Muchos hombres de mĆ”s de 45 – 50 aƱos desean tener la misma calidad y prontitud de reacción que 20 o 25 aƱos atrĆ”s. El sentido comĆŗn es el menos comĆŗn de los sentidos para ellos. La exigencia aumenta, comienzan a aparecer temores a fracasar: se sienten “impotentes”, “acabados”, “viejos”, y comienza el cĆrculo vicioso de rechazos – fracasos sucesivos.
6) Miedo a la "primera vez”
La primera vez con cada mujer puede producir una fuerte inhibición cuya consecuencia puede llegar a ser la debilidad o la inexistencia de la erección. Como en todas las cosas de la vida, para poder consolidar la confianza y la seguridad, son necesarias varias experiencias positivas.
7) Miedo a repetir el pasado
Las primeras experiencias dejan una marca a veces decisiva. En el acto sexual inicial, el hombre puede inhibirse, sentirse presionado, exigido… Este estado es pasajero en una gran cantidad de casos. Pero en muchos otros se mantiene el recuerdo de aquellas primeras veces angustiantes.
8) Miedo a perder “el torneo”
Ya sea porque han tenido malas experiencias previas, o porque factores educacionales y psicológicos los condicionan, estos hombres no se dirigen a dar y obtener placer. Para ellos el sexo es un torneo, donde se gana o se pierde (ni siquiera se empata); se gana cuando se ha conseguido una erección fuerte y sostenida; cuando se ha conseguido la erección apenas se toca la cama (no la compañera).
9) Miedo a defraudar al espectador “real”
Hay hombres que buscan exhibir como trofeo las erecciones, los orgasmos y las mujeres.
10) Miedo a defraudar al espectador “interno”
Hay hombres que no se exhiben frente a nadie, son adultos sin contacto con otros varones delante de los cuales “pavonearse”. Pero no es necesaria la existencia de pĆŗblico exterior. El “pĆŗblico” lo tenemos incorporado dentro de nosotros desde pequeƱos. Nos atormenta y nos reprocha cuando las cosas no salen como esperamos.
Cómo ayudarlo a que gane seguridad
* Darle a entender que a medida que avanzan nuestros conocimientos y nuestras experiencias, pisamos sobre terreno mƔs firme y seguro.
* Considerar que cuando pasa el tiempo, y la mujer o el acto sexual ya no constituye un amenazante examen a su hombrĆa, la erección y la eyaculación recuperan la función de otorgar placer.
* Explicar que a la cama no se va para asistir a un espectĆ”culo. ¡Y mucho menos siendo uno el protagonista! El papel del buen amante exige entregarse a la situación, alejar los problemas de la mente, y no actuar en función de lo que la otra persona podrĆa pensar de uno.
-Extractos tomados del libro "El hombre sexualmente feliz. Del mito a la verdad cientĆfica", del doctor Juan Carlos Kusnetzoff, de Editorial Granica. Es mĆ©dico especialista en psiquiatrĆa y sexólogo, director del programa de sexologĆa clĆnica del Hospital de ClĆnicas JosĆ© de San MartĆn.

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