En la zona de Piedra del Ćguila, los crianceros aseguran que murieron cerca de 50 desde que comenzó a precipitar el material volcĆ”nico. Especialistas del INTA Alto Valle estudian las causas.
Marta Montes intenta desenredar la lana mientras trata de quitar la ceniza que cubre a una de sus ovejas. No creo que nadie compre esto, dice.
Piedra del Ćguila; La erupción del complejo volcĆ”nico Cordón Caulle trajo a la provincia consecuencias naturales que todavĆa no se pueden apreciar con claridad. No sólo cambió la rutina de cientos de personas en el sur de NeuquĆ©n, tambiĆ©n estĆ” poniendo en riesgo la vida de miles de animales y el sustento de los crianceros que viven de su ganado.
AĆŗn no se sabe con precisión las causas pero en la zona de Piedra del Ćguila ya se murieron alrededor de 50 animales desde que comenzó a caer la ceniza volcĆ”nica, hace dos semanas.
Las teorĆas son muchas. La mĆ”s fuerte dice que las chivas y las ovejas viejas no ven el pasto que estĆ” tapado por la ceniza y no comen, por lo que estarĆan adelgazando tanto que les causa la muerte. TambiĆ©n corren el riesgo de comer la ceniza que tapa todo en las colinas y que, al contener grandes cantidades de sĆlice, podrĆan generarles a los animales hemorragia digestiva. AdemĆ”s, al ser piedra pómez, la ceniza es corrosiva para los dientes, los desgasta, sobre todo para los animales viejos, y les complica la alimentación. TambiĆ©n las chivas que estĆ”n preƱadas estĆ”n perdiendo sus fetos, aunque todavĆa no se sabe si se debe al hambre o a la ceniza que tragaron.
Sin embargo, los especialistas del INTA no descartan que las muertes sean tĆpicas de este momento del aƱo. TodavĆa no se estudió a ningĆŗn animal muerto para saber las causas. "Es muy temprano aĆŗn, las consecuencias de la exposición de los animales a la ceniza se verĆ” en un par de semanas", expresó el ingeniero agrónomo Pablo Sarmiento del organismo nacional.
Lidia Caliluan y VĆctor Carrizo viven con sus tres hijos pequeƱos en el paraje SaƱicó, a unos 35 kilómetros de Piedra del Ćguila, en la comunidad Ancatruz. Todo estĆ” gris alrededor de su casa y ella sobresale con su buzo naranja. Tiene 87 chivas y una se le murió a los pocos dĆas que comenzó a caer la ceniza.
"Los primeros dĆas fueron muy duros, cayó mucho, ahora se lo llevó la lluvia y el viento, mejoró la situación", explica Lidia mientras camina cerro arriba hasta el corral. No tiene la explicación sobre las causas de la muerte del animal, ni parece inquietarla demasiado: "Las primeras noches las dejamos afuera, sueltas por el campo, calculo que habrĆ” sido por eso", decĆa con total sencillez.
Era tan obvio para ella que ni siquiera llamó al veterinario. Escuchó que debĆa encerrar a los animales y darles pasto, asĆ que eso hizo con los que pudo agarrar. Las chivas tienen un corral grande en el medio de la meseta, una pequeƱa parte estĆ” techada con chapas y tablones, el resto estĆ” al aire libre. "Por la noche se pelean para estar bajo su resguardo, como si supieran", dice.
Como en las personas, las chivas sufren irritación en los ojos, se les genera conjuntivitis, corren el riesgo de quedar ciegas, lo que serĆa un gran problema ya que estos animales encuentran el alimento mediante la vista y no el olfato como otros. Los animales de Lidia y VĆctor comienzan a mostrar los primeros sĆntomas de irritación.
Alimentación
Sin embargo, lo que mĆ”s les preocupa es que los animales no estĆ”n comiendo. "No sĆ© quĆ© les pasa pero han dejado de comer, cuando les dimos los fardos que compramos comieron un poco mĆ”s pero no mucho. Nos queda pasto para pocos dĆas. DespuĆ©s no sĆ© quĆ© vamos a hacer", dijo.
A unos 5 kilómetros de la casa de Lidia y VĆctor, en el mismo paraje, vive Marta Montes con sus dos hijos. Ella tiene 150 animales entre chivas y ovejas. Vive de la venta de la carne de su ganado, de la lana y de artesanĆas que ella misma realiza. El panorama es desolador para sus tres actividades productivas pero mantiene la alegrĆa y el buen humor.
"EscuchĆ© por la radio que el veterinario de Piedra del Ćguila decĆa que debĆamos encerrar a los animales y darles pasto. Yo tenĆa 15 fardos, les doy dos por dĆa. DespuĆ©s no sĆ© quĆ© harĆ©. TendrĆ© que soltarlos, no sĆ©", decĆa.
En esa zona de SaƱicó hay una capa de unos 5 centĆmetros de ceniza. Sobresalen algunos yuyos tambiĆ©n grises pero no son esos los que comen los animales, ellos se alimentan con lo escasos pastos frescos que miden pocos centĆmetros, los que justamente estĆ”n tapados.
"SĆ© que el pasto con ceniza les puede dar diarrea asĆ que intento que no coman pero no puedo controlar a tantos animales. No sĆ© quĆ© va a pasar, espero que no siga el temporal", decĆa mientras su hija Carina observaba desde cerca.
Uno de sus principales ingresos es la venta de la lana de las ovejas. Ahora estĆ” llena de ceniza. "Se les mete y no se lo pueden sacar, les pesa mucho y no se pueden sacudir, les estĆ” arruinando el pelo, no creo que nadie compre esto", comentaba mientras abrĆa el enredo de lana y ceniza que cubre a una de sus ovejas. Sus manos quedaron grises y una polvareda surgió desde el pelo del animal.
Carlos RodrĆguez, de 15 aƱos, estĆ” a cargo de los 170 animales de su tĆo enfermo, Mauricio QueupĆ”n. Vive con su hermanito menor detrĆ”s del cerro Yuncón, en las tierras de la comunidad mapuche Ancatruz, en Zaina Yegua. Sin mirar a los ojos y con mucha timidez intenta explicar cómo viven los animales con la ceniza que cae desde la nube que emite el volcĆ”n, la cual se ve clarito desde la puerta de su casa.
"Las ovejas tienen mucha ceniza en el pelo, hubo viento muy fuerte. EstĆ”n como desesperadas, no se lo pueden sacar", decĆa.
El lonco Carlos Ancatruz les llevó bidones de agua mineral. "SĆ© que desde la SubsecretarĆa de Agricultura Familiar de Nación estĆ”n gestionando fardos de pasto que llegarĆan en estos dĆas. Tuvimos la suerte que desde Provincia se entregaron los 570 fardos correspondientes a la temporada de invierno, que son tres por familia, justo dos dĆas antes de que comenzara la erupción de la ceniza", comentó.
Si el agua escasea para las personas, los animales estƔn mƔs complicados porque deben tomar de los aguaceros que estƔn cubiertos de ceniza.
Trabajo en conjunto
Piedra del Ćguila > En la localidad se creó un comitĆ© de Defensa Civil compuesto por los responsables de todos los sectores involucrados en la sociedad. Bomberos, PolicĆa, mĆ©dicos, docentes, empleados del Municipio, de la Provincia y de Nación, todos trabajando en conjunto para paliar la crĆtica situación que viven en la comunidad.
Javier RodrĆguez, representante de Defensa Civil provincial dentro del comitĆ©, seƱaló que la situación agropecuaria es muy compleja pero que todavĆa no se tiene conocimiento de casos de diarrea o muerte masiva de los animales, aunque se espera que ocurra en los próximos dĆas.
"El pasto estĆ” tapado por ceniza y se lo comen igual, los animales no ven por la irritación de los ojos y estĆ”n tragando sĆlice, que es el componente del vidrio, esto le generarĆ” problemas digestivos aunque aĆŗn no hay casos de diarrea. TambiĆ©n tienen el desgaste en los dientes que afecta de manera mĆ”s severa en los animales viejos. En las ovejas la ceniza se les incorpora a la lana, no se la pueden sacudir, les pesa", diagnosticó.
El equipo de trabajo estƔ trabajando en varios frentes, entre ellos previniendo posibles accidentes de trƔnsito, de salud en los trabajadores y, sobre todo, en los niƱos en cuanto a la escolaridad.
Desde el INTA Alto Valle aseguran que esta situación "recién empieza"
NeuquĆ©n > Desde el INTA, el ingeniero Pablo Sarmiento explicó que en la zona de Piedra del Ćguila y Santo TomĆ”s ya se registró la existencia de, al menos, 50 animales muertos. "Calculamos que serĆ” entre un 2 y un 5% del total de ganado en la zona", dijo. El tĆ©cnico a cargo del programa Pro Huerta-INTA del Alto Valle seƱaló que todavĆa no se registró una mortandad grande de animales, sin embargo dijo que "esto reciĆ©n comienza". Diagnosticó que la situación afecta a los animales en sobremanera. "Los principales problemas que vemos es que estĆ”n decaĆdos, las chivas pierden los fetos y no comen", expresó. Sobre los animales muertos todavĆa no se sabe la razón porque no se hicieron los estudios para determinar si la ceniza estĆ” involucrada. "Sabemos que la ceniza no es tóxica, lo que hay que ver es si no se le forma un bolo alimenticio, como una pasta dentro de la panza", seƱaló. "Nosotros tambiĆ©n estamos aprendiendo con los dĆas, nunca vivimos algo asĆ". La principal consecuencia que asume tendrĆ” el ganado es la mala calidad de la lana y la dentadura. "La ceniza es corrosiva, les lima la dentadura, los envejece y no pueden comer, ademĆ”s tendrĆ” repercusiones en la calidad de la lana, que serĆ” mala", expresó.
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