Piedra del Aguila: Animales, en riesgo por la ceniza - Piedra OnLine

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miƩrcoles, 22 de junio de 2011

Piedra del Aguila: Animales, en riesgo por la ceniza

En la zona de Piedra del Ɓguila, los crianceros aseguran que murieron cerca de 50 desde que comenzó a precipitar el material volcĆ”nico. Especialistas del INTA Alto Valle estudian las causas. 
Marta Montes intenta desenredar la lana mientras trata de quitar la ceniza que cubre a una de sus ovejas. No creo que nadie compre esto, dice.

Piedra del Águila; La erupción del complejo volcÔnico Cordón Caulle trajo a la provincia consecuencias naturales que todavía no se pueden apreciar con claridad. No sólo cambió la rutina de cientos de personas en el sur de Neuquén, también estÔ poniendo en riesgo la vida de miles de animales y el sustento de los crianceros que viven de su ganado.
Aún no se sabe con precisión las causas pero en la zona de Piedra del Águila ya se murieron alrededor de 50 animales desde que comenzó a caer la ceniza volcÔnica, hace dos semanas.
Las teorías son muchas. La mÔs fuerte dice que las chivas y las ovejas viejas no ven el pasto que estÔ tapado por la ceniza y no comen, por lo que estarían adelgazando tanto que les causa la muerte. También corren el riesgo de comer la ceniza que tapa todo en las colinas y que, al contener grandes cantidades de sílice, podrían generarles a los animales hemorragia digestiva. AdemÔs, al ser piedra pómez, la ceniza es corrosiva para los dientes, los desgasta, sobre todo para los animales viejos, y les complica la alimentación. También las chivas que estÔn preñadas estÔn perdiendo sus fetos, aunque todavía no se sabe si se debe al hambre o a la ceniza que tragaron.
Sin embargo, los especialistas del INTA no descartan que las muertes sean típicas de este momento del año. Todavía no se estudió a ningún animal muerto para saber las causas. "Es muy temprano aún, las consecuencias de la exposición de los animales a la ceniza se verÔ en un par de semanas", expresó el ingeniero agrónomo Pablo Sarmiento del organismo nacional.
Lidia Caliluan y Víctor Carrizo viven con sus tres hijos pequeños en el paraje Sañicó, a unos 35 kilómetros de Piedra del Águila, en la comunidad Ancatruz. Todo estÔ gris alrededor de su casa y ella sobresale con su buzo naranja. Tiene 87 chivas y una se le murió a los pocos días que comenzó a caer la ceniza.
"Los primeros días fueron muy duros, cayó mucho, ahora se lo llevó la lluvia y el viento, mejoró la situación", explica Lidia mientras camina cerro arriba hasta el corral. No tiene la explicación sobre las causas de la muerte del animal, ni parece inquietarla demasiado: "Las primeras noches las dejamos afuera, sueltas por el campo, calculo que habrÔ sido por eso", decía con total sencillez.
Era tan obvio para ella que ni siquiera llamó al veterinario. Escuchó que debía encerrar a los animales y darles pasto, así que eso hizo con los que pudo agarrar. Las chivas tienen un corral grande en el medio de la meseta, una pequeña parte estÔ techada con chapas y tablones, el resto estÔ al aire libre. "Por la noche se pelean para estar bajo su resguardo, como si supieran", dice.
Como en las personas, las chivas sufren irritación en los ojos, se les genera conjuntivitis, corren el riesgo de quedar ciegas, lo que sería un gran problema ya que estos animales encuentran el alimento mediante la vista y no el olfato como otros. Los animales de Lidia y Víctor comienzan a mostrar los primeros síntomas de irritación.

Alimentación
Sin embargo, lo que mƔs les preocupa es que los animales no estƔn comiendo. "No sƩ quƩ les pasa pero han dejado de comer, cuando les dimos los fardos que compramos comieron un poco mƔs pero no mucho. Nos queda pasto para pocos dƭas. DespuƩs no sƩ quƩ vamos a hacer", dijo.
A unos 5 kilómetros de la casa de Lidia y Víctor, en el mismo paraje, vive Marta Montes con sus dos hijos. Ella tiene 150 animales entre chivas y ovejas. Vive de la venta de la carne de su ganado, de la lana y de artesanías que ella misma realiza. El panorama es desolador para sus tres actividades productivas pero mantiene la alegría y el buen humor.
"EscuchƩ por la radio que el veterinario de Piedra del Ɓguila decƭa que debƭamos encerrar a los animales y darles pasto. Yo tenƭa 15 fardos, les doy dos por dƭa. DespuƩs no sƩ quƩ harƩ. TendrƩ que soltarlos, no sƩ", decƭa.
En esa zona de Sañicó hay una capa de unos 5 centímetros de ceniza. Sobresalen algunos yuyos también grises pero no son esos los que comen los animales, ellos se alimentan con lo escasos pastos frescos que miden pocos centímetros, los que justamente estÔn tapados.
"SƩ que el pasto con ceniza les puede dar diarrea asƭ que intento que no coman pero no puedo controlar a tantos animales. No sƩ quƩ va a pasar, espero que no siga el temporal", decƭa mientras su hija Carina observaba desde cerca.
Uno de sus principales ingresos es la venta de la lana de las ovejas. Ahora estÔ llena de ceniza. "Se les mete y no se lo pueden sacar, les pesa mucho y no se pueden sacudir, les estÔ arruinando el pelo, no creo que nadie compre esto", comentaba mientras abría el enredo de lana y ceniza que cubre a una de sus ovejas. Sus manos quedaron grises y una polvareda surgió desde el pelo del animal.
Carlos Rodríguez, de 15 años, estÔ a cargo de los 170 animales de su tío enfermo, Mauricio QueupÔn. Vive con su hermanito menor detrÔs del cerro Yuncón, en las tierras de la comunidad mapuche Ancatruz, en Zaina Yegua. Sin mirar a los ojos y con mucha timidez intenta explicar cómo viven los animales con la ceniza que cae desde la nube que emite el volcÔn, la cual se ve clarito desde la puerta de su casa.
"Las ovejas tienen mucha ceniza en el pelo, hubo viento muy fuerte. EstƔn como desesperadas, no se lo pueden sacar", decƭa.
El lonco Carlos Ancatruz les llevó bidones de agua mineral. "Sé que desde la Subsecretaría de Agricultura Familiar de Nación estÔn gestionando fardos de pasto que llegarían en estos días. Tuvimos la suerte que desde Provincia se entregaron los 570 fardos correspondientes a la temporada de invierno, que son tres por familia, justo dos días antes de que comenzara la erupción de la ceniza", comentó.
Si el agua escasea para las personas, los animales estƔn mƔs complicados porque deben tomar de los aguaceros que estƔn cubiertos de ceniza.

Trabajo en conjunto

Piedra del Águila > En la localidad se creó un comité de Defensa Civil compuesto por los responsables de todos los sectores involucrados en la sociedad. Bomberos, Policía, médicos, docentes, empleados del Municipio, de la Provincia y de Nación, todos trabajando en conjunto para paliar la crítica situación que viven en la comunidad.
Javier Rodríguez, representante de Defensa Civil provincial dentro del comité, señaló que la situación agropecuaria es muy compleja pero que todavía no se tiene conocimiento de casos de diarrea o muerte masiva de los animales, aunque se espera que ocurra en los próximos días.
"El pasto estÔ tapado por ceniza y se lo comen igual, los animales no ven por la irritación de los ojos y estÔn tragando sílice, que es el componente del vidrio, esto le generarÔ problemas digestivos aunque aún no hay casos de diarrea. También tienen el desgaste en los dientes que afecta de manera mÔs severa en los animales viejos. En las ovejas la ceniza se les incorpora a la lana, no se la pueden sacudir, les pesa", diagnosticó.
El equipo de trabajo estƔ trabajando en varios frentes, entre ellos previniendo posibles accidentes de trƔnsito, de salud en los trabajadores y, sobre todo, en los niƱos en cuanto a la escolaridad.

Desde el INTA Alto Valle aseguran que esta situación "recién empieza"

Neuquén > Desde el INTA, el ingeniero Pablo Sarmiento explicó que en la zona de Piedra del Águila y Santo TomÔs ya se registró la existencia de, al menos, 50 animales muertos. "Calculamos que serÔ entre un 2 y un 5% del total de ganado en la zona", dijo. El técnico a cargo del programa Pro Huerta-INTA del Alto Valle señaló que todavía no se registró una mortandad grande de animales, sin embargo dijo que "esto recién comienza". Diagnosticó que la situación afecta a los animales en sobremanera. "Los principales problemas que vemos es que estÔn decaídos, las chivas pierden los fetos y no comen", expresó. Sobre los animales muertos todavía no se sabe la razón porque no se hicieron los estudios para determinar si la ceniza estÔ involucrada. "Sabemos que la ceniza no es tóxica, lo que hay que ver es si no se le forma un bolo alimenticio, como una pasta dentro de la panza", señaló. "Nosotros también estamos aprendiendo con los días, nunca vivimos algo así". La principal consecuencia que asume tendrÔ el ganado es la mala calidad de la lana y la dentadura. "La ceniza es corrosiva, les lima la dentadura, los envejece y no pueden comer, ademÔs tendrÔ repercusiones en la calidad de la lana, que serÔ mala", expresó.

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