Argentina ganó por 43-8 sobre Rumania, logró apoyar seis tries y sumó el punto bonus. El equipo de Phelan se jugarÔ la clasificación en un mano a mano imperdible con Escocia, el domingo.
Por Daniel Pelisch. Enviado Especial
ABRAZO PUMA. Corcho FernƔndez Lobbe felicita a GonzƔlez Amorosino por su try. (Afp)
Actitud, decisión, contundencia. Tres palabras para definir el primer paso exitoso de Los Pumas en este Mundial. Media hora antes del partido, la previa ya les jugaba a favor: clima increĆblemente soleado y templado, sin el rigor del frĆo polar habitual en esta ciudad, la mĆ”s austral de Nueva Zelanda. Tema clave que, hipotĆ©ticamente, podrĆa favorecer las intenciones argentinas de abrir el juego, al contrario de los rumanos, decididamente inclinados a proponer una cerrada lucha de forwards. Las tribunas pintadas con el celeste y blanco de una hinchada que fue mayoritaria tambiĆ©n se asociaron a un pronóstico prometedor, que luego se confirmarĆa como premonitorio.
Argentina tuvo una actitud agresiva y decididamente ofensiva desde que la pelota se puso en juego. Los forwards comenzaron su tarea de desgaste con el pack rumano, pero a diferencia del debut ante Inglaterra, no desarrollaron una tĆ”ctica de mĆŗltiples fases sino que generaron una circulación rĆ”pida de la pelota hacia uno y otro lado de la lĆnea, una estrategia que ya en el primer tiempo fue determinante.
A los 5 minutos, Santiago FernÔndez apoyó el try inicial de Los Pumas tras recibir una rÔpida cesión de Vergallo. Y cuatro minutos después, una corajeada de Leguizamón (imparable y clave en ataque, fundamentalmente en los primeros 40 minutos, implacable en defensa), eludiendo rivales y llevÔndose por delante al último obstÔculo con una tremenda embestida antes de zambullirse en el ingoal, marcó un claro 14-0 a favor de Agentina. Una ventaja tan tempranera como tranquilizadora en la chapa. Y un mazazo psicológico para un adversario desconcertado y borrado de la cancha por la avalancha desenfrenada de los jugadores vestidos de celeste y blanco.
Los Pumas no sacaron el pie del acelerador. Con un juego contundente y vistoso (se destacaron GonzÔlez Amorosino, Bosch y Camacho), siguieron arrinconando a Rumania, limitÔndolo a una función estrictamente defensiva. Ese trabajo volvió a dar frutos a los 21 minutos, cuando Figallo llegó al try con el empuje de los forwards. Try que fue el tercero y que dejaba a la Selección en la puerta de un valioso punto bonus. Que llegó a la media hora de juego, con una vistosa y electrizante corrida de GonzÔlez Amorosino, quien se mandó hacia el ingoal dejando rivales en el camino con quiebres de cintura y velocidad.
Hubo una pausa en el devastador ritmo de los dirigidos por Santiago Phelan y un tremendo hueco en la defensa le abrió el camino al try de Cazan. Sólo fue una sombra en una tarde iluminada por el rugby de Los Pumas.
El segundo tiempo fue de mantenimiento. Los cambios y la tranquilidad del cómodo margen logrado en la primera mitad, invitaron a un planteo mÔs controlado de Argentina. Que se tomó un descanso, pero que igual buscó aumentar la diferencia y seguir desgastando al rival. Y asà llegaron los try de Imhoff (puso la cuarta directa y no lo pudieron frenar) y de Fessia (pensar que casi se queda afuera del Mundial). Para darle un final con gusto a fiesta a Los Pumas. Con el valor agregado de haber apoyado seis tries. Y de haber alimentado con una sólida actuación la ilusión de avanzar a los cuartos de final.

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