Nalbandian y Schwank vencieron con claridad a los españoles Verdasco y López para poder sumar el primer punto en la final. Para consumar la hazaña y hacer historia, Argentina deberÔ ganar los dos singles que siguen
La empresa es difĆcil. Pero el sueƱo argentino de levantar la Copa Davis de una buena vez por todas sigue en pie. Tras las derrotas de ayer –esa tan prevista de Juan Mónaco ante Rafael Nadal y la mĆ”s dolorosa de Juan MartĆn del Potro ante David Ferrer-, hoy fue el turno del dobles. No quedaba otra salida que ganar. Y ahĆ, bajo el techo del estadio de La Cartuja sevillana, la dupla formada por David Nalbandian y Eduardo Schwank salió adelante ante Feliciano López y Fernando Verdasco: le dio en sets corridos el primer punto de la serie final al equipo de Tito VĆ”zquez y permitió que la historia tenga que definirse maƱana. La dificultad de lo que se viene, aunque enorme, no anula la esperanza de dar el gran golpe.
Hoy, la dupla argentina se mostró en gran nivel. Fue creciendo game a game y terminó cerrando el partido con un 6-3, 6-2 y X-X en dos horas de juego ante un rival que nunca le encontró la vuelta al partido. En la previa era el partido mĆ”s accesible y la realidad demostró que no habĆa error en esos cĆ”lculos. Nalbandian alimentó rĆ©cord en dobles de Copa Davis a 12 ganados y 5 perdidos, mientras que Schwank sumó cuatro sobre cinco disputados. La serie quedó entonces 2-1 a favor de los locales y maƱana, desde las 9 de Buenos Aires, el gran compromiso lo tendrĆ” Del Potro ante Nadal, el mejor de los mejores sobre el polvo de ladrillo. El desafĆo es tan grande que hasta parece inĆŗtil hablar de la eventual estrategia y de los protagonistas para un eventual quinto punto.
En el primer set, la primera ronda de saques mostró a dos equipos sólidos y midiéndose, como es habitual en el arranque de un dobles. Con el aliento de los miles de hinchas argentinos de fondo y el "Argentina vamos, pongan huevos, que ganamos", el partido se fue armando de a poco. Un mal juego de saque de servicio de López (sacando 2-2) dejó a España con triple punto de quiebre en contra. La red ayudó al rubio de Toledo a salvar el primero, pero Nalbandian no perdonó voleando adelante y pegó el primer grito grande de la tarde. Schwank no tuvo problemas para confirmar y el tablero marcó entonces el 4-2. Fue el propio santafesino, hombre clave de este parcial, el encargado de poner el 6-3 en 39 minutos.
En el arranque del segundo, otra vez Schwank fue clave para dejar a la dupla argentina con chance de quiebre. Y Verdasco, el encargado de abril la ronda de saque, aportó para la causa con un drive de derecha que se fue mucho mĆ”s que ancho. Golpe de entrada para los de VĆ”zquez, con Nalbandian confirmando con algo de esfuerzo. El mal momento espaƱol se profundizó. La dupla local siguió sin hallar respuestas y López volvió a ceder su servicio, como en el set anterior. Tras el 4-0 logrado por David, la sangrĆa espaƱola se cortó. Pero el daƱo ya estaba hecho y Argentina, con un 6-2, quedó a un paso de sumar el primer punto.
Las cosas no cambiaron en el comienzo del tercer set. Y dejaron bien en claro que no era el dĆa de la dupla espaƱola, que venĆa con malos antecedentes en el circuito de la ATP, y mucho menos de López. El de Toledo volvió a fallar a la hora del servicio y Argentina logró otra vez un quiebre veloz, para consolidar el anhelo de que el partido no se estire. La diferencia fue suficiente –a pesar de las dificultades de Nalbandian al sacar en el sexto juego, donde hubo que levantar dos break point- y la victoria no se escapó. La serie sigue viva para el equipo de VĆ”zquez.
Sobre lo que viene ahora, se debe decir que para ganar la Copa por primera vez habrÔ que armar, directamente, una hazaña. Para tomar real dimensión de la complicada misión basta con recordar que desde 1939 nadie logró revertir un 0-2 en una final. Ese año lo consiguió Australia, que venció a Estados Unidos por 3-2 en Haverford. Esa no sólo fue la última vez, fue la única.

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