Por PAULA BISTAGNINO
Insultos, rechazo social, intimidación psicológica, agresión física. Un hostigador, una víctima y la complicidad de un grupo, que mira y no interviene, que apoya y participa. El bullying, conocido en la Argentina como acoso escolar, es una problemática que crece en todo el país. “Con el poder de las nuevas tecnologías, se ha convertido en un fenómeno social cada vez más frecuente e intenso”, dice Flavia Sinigagliesi, coordinadora de Bullying Cero Argentina. Médica pediatra y especialista en trastornos del desarrollo, creó este proyecto en 2005, a partir de conocer el caso de dos chicos de 8 años que estaban siendo acosados en el colegio por los compañeros y que, a uno de ellos, el padre le estaba enseñando tiro. “Ahí empezamos a indagar y nos encontramos con que existía algo llamado bullying, que hasta entonces desconocíamos. Y empezamos a trabajar en el tratamiento de estos casos, que son realmente difíciles porque las instituciones no suelen abrir sus puertas y minimizan los casos con el argumento de que ‘son cosas de chicos’, o que exageran e inventan historias”, explica la especialista, que desde Bullying Cero acaba de terminar una investigación junto con la Universidad de Flores para tener las primeras estadísticas de esta problemática. El estudio será replicado en Neuquén y Cipolletti y luego se hará un análisis comparado. (Ampliar en más información)
¿Cualquier tipo de hostigamiento es bullying?
No, el bullying es un fenómeno específico: un alumno tiene –y sostiene en el tiempo– una conducta de hostigamiento contra otro; y se da con ciertas características: hay un líder, que casi siempre es el mismo que hostiga, y un hostigado; pero también hay un grupo que apoya y hay testigos. Es un sistema que tiene estas características. Pero además, para hablar de bullying el hostigamiento tiene que ser intencionado y sostenerse en el tiempo: puede durar semanas, meses o años. Es un acoso crónico. No existe una palabra en español que lo defina y por eso a veces se confunde.
¿Es un mal de época o siempre hubo bullying?
Siempre pasó esto en los colegios, entre los chicos y los adolescentes. Pero la diferencia es que ahora se conoce mucho más porque la difusión es mucho mayor. Sí hay una diferencia grande en cuanto a la intensidad. Antes era mucho más lento y, sobre todo, los padres se enteraban menos. Lo que ha cambiado mucho es que, con las nuevas tecnologías, se multiplica la exposición. Y por lo tanto el bullying: nosotros decimos que así como no hay película sin espectador, no hay bullying sin público. Porque la clave no es la agresión, sino la agresión para que sea vista por otros. De ahí que hablemos de un fenómeno social y que su tratamiento no sea individual sino grupal: no se trata de un chico agresivo que le pega a otro. Es mucho más complejo. ¿Las redes sociales y las nuevas tecnologías empeoran los casos de bullying?
Sin duda, por esta cuestión de que el bullying nunca es anónimo. El caso reciente del video en el que un grupo de chicos agrade a un nene con un retraso madurativo en Wilde muestra cuanto más terrible es el bullying con las nuevas tecnologías. Y no sólo por la difusión multiplicada que permite Internet, sino porque encima los medios lo repitieron una y otra vez sin siquiera taparle la cara al nene agredido. El video es estremecedor porque se ve muy bien esta participación de los otros chicos, que es la parte más terrible: porque el chico que es impulsivo y pega, sin duda tiene un problema, pero el que esta atrás y lo podría llegar a frenar pero no lo hace, ese es peor. Es más, cada caso debe analizarse porque muchas veces el hostigador no es el ideólogo. Muchas veces se comete el error de pensar que el hostigador es el que da puñetazos, el que se porta mal o el que repitió tres veces; y en realidad puede ser el más educado, el que todas las madres adoran porque es simpático y atento. El que es impulsivo pega, no hace bullying. Hay que tener un nivel cognitivo alto para hacer bullying porque hay toda una cosa estratégica para sostener la agresión: todos los días pensar cómo molestarlo, a quién agarrar de secuaz, cómo hacer para que los demás se enteren y no digan nada, o lo sigan y apoyen. Son chicos inteligentes. Esto lleva a que los adultos no lo vean o lo crean y, lo que es peor, que muchas veces los docentes adhieran al hostigador.
Hay chicos que lo cuentan a los padres y muchos que no, ¿cuáles son los signos a los que se debe estar atento para detectar que esto puede estar pasando?
El primer signo que aparece de manera recurrente es el síndrome del domingo a la noche: el chico que el domingo a la tarde hace fiebre o se pone a llorar y empieza a decir que no quiere ir a la escuela. Las excusas pueden ser variadas, pero lo fundamental es ese rechazo a estar con sus compañeros. En general, los síntomas aparecen en la baja del rendimiento escolar; los chicos pueden ponerse tristes y tener trastornos del sueño. Es como un cuadro de ansiedad, que varía según cuánto se profundice el hostigamiento.
¿Cualquier chico puede ser víctima del bullying o hay un determinado perfil?
Depende mucho de la escuela y del grupo. No es que siempre va a ser el de anteojos o el nerd del aula, como se cree, pero sí hay un punto inamovible que tienen en común los chicos que son víctimas de bullying: pocas habilidades sociales. Siempre son los diferentes o los que causan gracia por cualquier motivo; y que no pueden defenderse, claro, porque si vos agarrás a uno bien grandote que sabe defenderse, aunque tenga habilidad social cero, a ese no lo van a agarrar. En los varones, el tamaño y la fuerza es un factor de protección, en cambio en las chicas lo que la protege es el contar, el hablar. Otra cosa también es que son chicos que no tienen amigos, porque nunca se agarra a un grupo, si no a uno solo. Entonces, aunque sean nerds, si son tres no los van a atacar.
¿Cuáles son las consecuencias a largo plazo en los chicos que son víctimas de bullying?
Ese cuadro de trastorno de ansiedad que se ve en el corto plazo suele derivar en depresión. A mí como médica en general los chicos ya me llegan con estados de depresión. Esto tiene muchísimas consecuencias para una persona y sobre todo para un chico. Y el peor de los efectos es el suicidio. Y hay que tenerlo en cuenta porque la segunda causa de muerte en adolescentes es el suicidio y la primera causa de suicidio es el bullying. Entonces cuando uno ve que puede estar en riesgo un adolescente hay que estar muy atento. También tienen más tendencia al consumo de sustancias, a la depresión, a trastornos de ansiedad, a obesidad y a la victimización. Es gente que quizá sea víctima de maltrato de adulto, porque ya se acostumbró a que lo traten mal. Y en el hostigador también hay factores de riesgo: se ve una mayor frecuencia de casos de violencia familiar. Nunca es lineal, sino que son factores de riesgo. Pero es importante que se vea que el hostigador también tiene un problema, porque lo que vemos es que los padres del hostigador no consultan nunca.
Además del suicidio, las víctimas de bullying pueden tener reacciones desmedidas y convertirse en victimarios. El caso de Junior en Carmen de Patagones por ejemplo.
Estos casos pasan en el mundo, pero no son los más comunes. Y resulta que todos hablan y se preguntan por Junior, pero nadie mira ni habla de los compañeros de Junior. Qué pasó ahí, qué paso en ese grupo. El bullying es social siempre.
¿Hay un perfil de familia o de vínculo con los padres?
En general, son chicos muy sobreprotegidos, a los que los padres no los dejan ser autónomos. Esto muchas veces es malentendido: no se trata de ocuparse mucho de los hijos, sino de la manera de hacerlo; son chicos que no desarrollan habilidades propias. Y desde el hostigador, se sabe que son familias con un modelo de hostigamiento en la casa. No hablamos de víctimas o victimarios, porque estamos hablando de chicos y, por lo tanto, todos son víctimas. Porque no sólo el chico hostigado va a tener problemas en el futuro; el hostigador también tienen un mal pronóstico, sobre todo si aplicando ese modelo es exitoso, porque lo va a seguir aplicando el día de mañana.
Algunos especialistas dicen que en los casos de las nenas es más difícil de detectar, porque es más sofisticado y sutil; y por lo tanto menos visible.
No. Nosotros acabamos de hacer la primera investigación sobre bullying y vimos que es igual en mujeres y varones. En todo caso las diferencias que se ven tienen que ver más con las edades y con las escuelas y grupos, pero no con el género. Tampoco hay diferencias entre escuelas públicas y privadas: son distintas las formas pero pasa en todos lados. En una clase baja quizá hay más agresión física y en una clase alta más cyberbullying o es más solapado, pero se da igual.
¿A qué edad empiezan a detectarse casos de bullying?
La mayoría de los estudios focalizan entre los 7 y los 4 años, pero nosotros hemos observado conductas de hostigamiento después de esa edad y también antes, en chicos de preescolar, ya se ve el modelo de hostigador u hostigado. Y esto se da en forma evolutiva, entonces es fundamental comenzar en esta etapa a modelar las actitudes de los chicos. Cuando en el jardín uno no deja jugar a otro la maestra le tiene que decirle que no es así, y el chico lo va a aceptar perfectamente y esa conducta va a desaparecer. Después, de más grandes, ya no es posible el modelaje, y lo que hay que hacer es intervenir. Por eso es fundamental la presencia de adultos siempre, no sólo en el jardín de infantes, donde se recomienda que los grupos sean pequeños, sino también de los padres en las casas mientras los chicos juegan, para moderar, porque es el momento en el que el chico aprende y el chico aprende del adulto. No hay otra.
domingo, 8 de septiembre de 2013
“La primera causa de suicidios adolescentes es por bullying”
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# Fuente:LMNeuquén on Line
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