Por Luis Sapag
Diputado provincial y convencional del MPN
Diputado provincial y convencional del MPN
El MPN se apresta a renovar autoridades en el mes de agosto. El recambio se produce en un momento clave del desarrollo provincial, signado por los nuevos recursos de petróleo y gas, una oportunidad para renovar el exitoso modelo neuquino. Esta esperanza contrasta con los problemas aún no resueltos de desigualdades sociales y territoriales, de conflictos ambientales y étnicos, y de un Estado cuyos entes de salud y educación no logran estabilizar sus prestaciones, en el marco del sabotaje que practican los gremios estatales y del avasallamiento del federalismo por el siempre renovado centralismo nacional.
Las autoridades del MPN no hemos estado a la altura de esos desafĆos por la disociación entre Convención y Junta de Gobierno, asĆ como la poca voluntad de acción polĆtica de esta Ćŗltima. Desde los ‘60 hasta fines de los ‘80, el MPN era lo que su nombre dice: un Movimiento. Pero dejó de serlo en sus estructuras oficiales. Antes, la mayorĆa de las demandas sociales se canalizaban por el partido; hoy ello ocurre a travĆ©s de agrupaciones sociales (muchas de ellas afines al Movimiento) y partidos de la oposición. El MPN oficial dejó de ser un agente movilizador, y solo el ejercicio del gobierno le ha permitido mantener su presencia. Si el Movimiento existe como fuerza polĆtica no es por su aparato institucional, sino por la acción de sus organizaciones informales de base y por la mayor o menor capacidad del gobierno de insertarse en la sociedad con su programa y sus realizaciones.
Las autoridades del MPN no hemos estado a la altura de esos desafĆos por la disociación entre Convención y Junta de Gobierno, asĆ como la poca voluntad de acción polĆtica de esta Ćŗltima. Desde los ‘60 hasta fines de los ‘80, el MPN era lo que su nombre dice: un Movimiento. Pero dejó de serlo en sus estructuras oficiales. Antes, la mayorĆa de las demandas sociales se canalizaban por el partido; hoy ello ocurre a travĆ©s de agrupaciones sociales (muchas de ellas afines al Movimiento) y partidos de la oposición. El MPN oficial dejó de ser un agente movilizador, y solo el ejercicio del gobierno le ha permitido mantener su presencia. Si el Movimiento existe como fuerza polĆtica no es por su aparato institucional, sino por la acción de sus organizaciones informales de base y por la mayor o menor capacidad del gobierno de insertarse en la sociedad con su programa y sus realizaciones.
Propongo que desde la Junta de Gobierno, el órgano responsable de la acción polĆtica, se promueva la articulación y participación de nuestros militantes y adherentes en los sindicatos de trabajadores y de empresarios, en las organizaciones estudiantiles, en los grupos de apoyo barrial, en las organizaciones productivas del interior, en las comunidades mapuches y en las infinitas hebras de relaciones de simpatĆa y de colaboración que existen en NeuquĆ©n. En especial, deberĆamos fomentar la participación de los jóvenes, colaborando y apoyando sus actividades y aprendiendo de ellos en la web, en el “Face” y en Twitter.
Y, muy importante, deberĆamos ayudarlos con la siempre prometida pero nunca concretada capacitación polĆtica. En este aspecto, predico con el ejemplo, ya que desde hace dos aƱos llevo adelante, junto con varios profesores, mi propia Escuela de Formación PolĆtica en Movimiento. Es hora de que, con mayor alcance, el esfuerzo sea oficial.
Propongo que el MPN sea capaz de participar en el debate económico, social y cultural. Que sea una usina generadora de ideas y que tenga la aptitud y la actitud para sostenerlas en la arena polĆtica y mediĆ”tica.
Propongo que, siendo el partido del gobierno, sea capaz de mantener cierta autonomĆa, para poder ayudarlo desde la crĆtica constructiva y las propuestas. AdemĆ”s, algunos funcionarios tienden a reducir su actividad a la lógica del presupuesto; una lógica jerĆ”rquica, profesional e insensible al conflicto social y a las demandas personales y grupales, las que a veces derivan en dramas sin solución. El partido podrĆa conmover esos remisos pliegues si hace valer la lógica de la polĆtica, necesariamente horizontal y participativa.
En pocas palabras, propongo mover al MPN para que vuelva a ser el Movimiento.
