Escrito por Dr. Paul Craig Roberts
Cualquiera que preste atención, sabe que el doble atentado de 11S ha sido utilizado para crear un Estado policial. Hace aƱos, el funcionario de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglĆ©s) William Binney advirtió a los estadounidenses sobre el espionaje universal que estaba llevando a cabo NSA, sin hacer efecto considerable. Recientemente, Edward Snowden probó el espionaje masivo del que han sido sometidos los ciudadanos estadounidenses, mediante filtración de documentos secretos de NSA. Muchos de estos documentos, fueron puestos a la disposición del pĆŗblico por el periodista Glenn Greenwald para demostrar el hecho de que el espionaje de NSA es completamente ilegal e inconstitucional porque no ha sido puesto en marcha por razones legales o constitucionales relacionadas con la “seguridad nacional”. Sin embargo, los estadounidenses no solo no se alzaron en armas sino que aceptaron los delitos del gobierno en su contra como protección necesaria contra “terroristas”.
Ni el Congreso, ni la Casa Blanca, ni el Poder Judicial han hecho algo sobre el espionaje ilĆcito, porque el espionaje sirve al gobierno. La ley y la constitución son prescindibles cuando los pocos que controlan el gobierno tienen anotado algo mĆ”s importante en sus agendas.
Bradley Manning nos advirtió sobre la militarización de la polĆtica exterior de Estados Unidos y sus consecuencias asesinas, y Julian Assange publicó en WikiLeaks los documentos filtrados que lo demostraban.
¿Fueron estos denunciantes y periodistas honestos, que nos avisaron del serio ataque contra nuestra libertad civil, recompensados con invitaciones a la Casa Blanca y con las medallas de honor en reconocimiento de su servicio a la libertad estadounidense?
No. Bradley Manning estĆ” en una prisión federal, y ahĆ estarĆan Julian Assange y Edward Snowden si Washington pudiera poner sus manos sobre ellos.
Binney escapó de las garras del Estado policial, porque Ć©l no tenĆa ningĆŗn documento para probar sus afirmaciones, y por lo tanto podrĆa ser descartado como un ciudadano “disgustado” y un chiflado de teorĆa de conspiración, pero no detenido como un "espĆa" que robó “secretos nacionales”.
Por otro lado, Greenwald es lo suficientemente importante para ser colgado por divulgar la verdad. Pero él estÔ en centro de atención, y el Estado policial estÔ utilizando otros casos para acercarse a él.
Estos son sólo cinco de las muchas personas que han proporcionado la prueba absoluta y total de que la ley constitucional ha sido derrocada. Washington sigue presentĆ”ndose ante el mundo como la “cuna de la libertad” y el propietario de la bandera blanca, mientras ha demostrado su falta de misericordia invadiendo y bombardeando a siete paĆses durante los Ćŗltimos 14 aƱos, desplazando, matando, y mutilando a millones de musulmanes que nunca levantaron un puƱo contra los EE.UU.
Muchos comentaristas han escrito artĆculos y hecho entrevistas sobre cada vez mĆ”s amplias facultades policiales del Gobierno estadounidense. La totalidad del Estado policĆas de EE.UU. se ve en un monumento en Utah, donde un enorme complejo ha sido construido para almacenar todas las comunicaciones de todos los estadounidenses. De algĆŗn modo, cuando un hijo llama a sus ancianos padres por telĆ©fono, una madre trabajadora comprueba si sus hijos estĆ”n bien atendidos, una familia pide una pizza y los novios planean una cita, se convierten en asuntos importantes de la seguridad nacional.
Algunas personas educadas e inteligentes entienden las consecuencias, pero la mayorĆa de los estadounidenses no percibe ninguna amenaza, ya que “no tienen nada que ocultar”.
Los Padres Fundadores de los Estados Unidos que escribieron la Carta de Derechos del paĆs y la vincularon a la Constitución de Estados Unidos, tampoco tenĆan nada que ocultar, pero entendĆan claramente, a diferencia de los estadounidenses de hoy en dĆa, que la libertad depende de la limitar estrictamente la capacidad del gobierno para inmiscuirse en asuntos personales de uno. Estos lĆmites establecidos por los Padres Fundadores se han ido. El fraude de la "guerra contra el terror" los derribó.
Hoy ni siquiera las relaciones entre marido y mujer o los del padre e hijo tienen protección alguna contra intrusiones arbitrarias por parte del Estado. La verdad es que el Gobierno ha destruido la familia junto con la libertad civil.
Esos despreocupados estadounidenses que no temen el Estado policial, debido a que “no tienen nada que ocultar” necesitan leer: NiƱos escolarizados en casa y secuestrados por las autoridades siguen bajo custodia del Estado.
(http://www.lewrockwell.com/2015/01/gary-north/homeschool-children-kidnapped)
En Estado policial estadounidense, las autoridades pueden entrar en su casa, basĆ”ndose en un “aviso” anónimo de que usted, de alguna manera, ha abusado de sus hijos, o haberlos expuesto a los medicamentos que no estĆ”n en recipientes con tapas a prueba de niƱos o al lejĆa de uso domĆ©stico que no estĆ” bajo llave, quitĆ”ndole la custodia de sus hijos y poner los bajo custodia del Estado con la alegación de que usted representa un peligro para sus propios hijos.
El Gobierno no tiene que decirte el nombre de la persona que te ha denunciado. Puede ser tu peor enemigo o un empleado descontento, pero el informante estƔ protegido. Sin embargo, usted y su familia no lo estƔn.
Las autoridades que reciben estas denuncias las tratan como si fueran vĆ”lidas. Un escuadrón de matones se presenta en su casa. Es en este momento cuando el completamente estĆŗpido “no tengo nada que ocultar" estadounidense descubre que no tiene ningĆŗn derecho, independientemente de si tiene o no algo que ocultar.
Se lo debemos el poder de la PolicĆa sobre los padres y los hijos a los “defensores de los niƱos” que presionaron por leyes basadas en sus fantasĆas en las que todos los padres son violadores de niƱos, y si no, torturadores medievales, entrenados por la CIA, que abusan fĆsica y psicológicamente de sus hijos.
En la opinión de “defensores de los niƱos”, los niƱos estĆ”n en el mundo con el fin de ser objeto de abuso por los padres. Los perros y los gatos y los peces en la pecera no son suficientes. Los padres necesitan los niƱos para abusar, al igual que la PolicĆa y el Estado policial necesitan a las personas para abusar de ellas.
Por supuesto, a veces ocurren los verdaderos casos de abuso de menores. Pero no son tan frecuentes como lo cree la PolicĆa de Servicio de Protección de Menores. En una investigación sincera, la que exactamente faltaba en el informe sobre los niƱos educados en casa, una persona educada deberĆa haber acudido a la casa para informar a los padres de que ha habido una queja de que sus hijos estaban siendo expuestos a una sustancia venenosa en el hogar.
Esta persona, deberĆa haber escuchado a los padres, echado un vistazo a los niƱos, y si habĆa alguna duda sobre el purificador de agua, pedir que dejaran de usarlo hasta que su seguridad pudiera ser verificada.
Pero no ha sucedido nada que demuestre un poco de consideración en este caso, porque el Estado policial no tiene que ser considerado.
En cambio, una media docena de matones aparecieron en la puerta. Mantuvieron a los padres durante 5 horas fuera de la casa en la nieve mientras que los niƱos, muertos de miedo, estaban siendo interrogados para luego ser trasladados lejos de su casa y sus padres.
En el Estado policial estadounidense, esto se llama protección de los niƱos. Se lo debemos esta tiranĆa a los idiotas "defensores de los niƱos." Ya no es importante proteger a los niƱos contra los homosexuales, a menos que estos homosexuales sean pedófilos católicos. Pero es absolutamente necesario proteger a los niƱos contra sus padres.
AsĆ que, sĆ, querido idiota despreocupado estadounidense, tenga o no algo que ocultar, estĆ” usted en grave peligro, y tambiĆ©n lo estĆ”n sus hijos, en Estado policial de EE.UU. Ya no puede confiar en la Constitución para que le proteja.
Esta es la Ćŗnica manera que usted puede protegerse: doblegarse ante sus vecinos, sus compaƱeros de trabajo, sus empleados y sus empleadores, y sin duda, ante "autoridad pĆŗblica" y sus hijos, ya que sus hijos tambiĆ©n pueden denunciarle. No se queje de nada. No se involucre en las protestas. No haga comentarios crĆticos en Internet o en sus llamadas telefónicas. No eduque a sus hijos en casa. No se resista a las vacunas. DĆ© la espalda a los lĆderes que podrĆan liberarle a usted, ya que es demasiado peligroso correr el riesgo del fracaso. Sea un miembro abyecto, cobarde, obediente, servil de población estadounidense esclavizada. Por encima de todo, agradezca a Gran Hermano que le protege de los terroristas y los rusos.
Usted, querido despreocupado y estĆŗpido estadounidense vuĆ©lvase a la era de Plantación, era de esclavos. Tal vez esta sea su situación normal. Howard Zinn, en su obra maestra titulada, Una Historia del Pueblo de los Estados Unidos, documenta que a pesar de todos sus esfuerzos, el pueblo explotado y oprimido estadounidense nunca ha sido capaz de imponerse a los poderosos intereses privados que controlan el Gobierno en este paĆs. Cada vez que en la historia estadounidense el pueblo se levanta, es reprimido por la fuerza bruta.
Zinn deja totalmente claro que “la libertad estadounidense, la democracia, bla-bla” no son mĆ”s que un disfraz para el dominio de dinero sobre EE.UU.
Ondee la bandera, cante himnos patrióticos, vea los enemigos donde el Gobierno le dice verlos, y sobre todo, no piense. Sólo escuche. El Gobierno y sus medios de comunicación le dirÔn lo que hay que creer.
ymc
Dr. Paul Craig Roberts fue secretario adjunto del Tesoro de los EE.UU. y editor asociado del Wall Street Journal. Fue columnista de la revista Business Week, Scripps Howard News Service, y Creators Syndicate. Sus columnas publicadas en diferentes sitios de Web, asĆ como las charlas que da en diferentes universidades, atraen un gran nĆŗmero de lectores y oyentes. Los Ćŗltimos libros de Roberts son Failure of Laissez Faire Capitalism, Economic Dissolution of the West y How America Was Lost.