AYER Se negocia bajo fuerte presión –tras multitudinaria marcha- con los gremios estatales. La amenaza es volver a bloquear la ruta 22 en Arroyito, donde ocurriera el asesinato de Fuentealba en 2007. Los gremios marcharon mientras siguen negociando con el gobierno (foto Matías Subat-patagonia foto press)

Tal vez no podía esperarse otra cosa. Quizá fuera una consecuencia inevitable de la conjunción de realidades económicas como la inflación, y políticas como el período electoral. Lo cierto es que es el momento más tenso en la siempre inestable relación entre el gobierno neuquino y los gremios estatales agrupados en la CTA. Y otra vez se esgrime la posibilidad de un corte de ruta, nada menos que en Arroyito, lugar que quedó marcado a fuego después del asesinato de Carlos Fuentealba.
Los gremios marcharon este martes y lograron convocar a mucha gente. Según ATE, fueron 15.000 los marchantes. Aunque se le quitara a esa cifra –en pos de la objetividad- algunos miles, la marcha no dejaría por ello de ser multitudinaria. Los principales referentes, como Carlos Quintriqueo, titular de la CTA, o Ernesto Contreras, de ATE, reafirmaron en los discursos una fuerte presión hacia el gobierno del licenciado por campaña Jorge Sapag. Y dijeron que si este martes mismo no se encuentran propuestas satisfactorias, irán a bloquear la ruta.
También levantaron el escarnio hacia el gremio UPCN, volviendo a esa dicotomía sindical que es histórica en Neuquén. “Lorito (Osvaldo) es un traidor”, tronaron varios dirigentes, en alusión a los puntos de acuerdo que consigue el gobierno con ese sindicato.
Desde el gobierno, por ahora se sostiene que el último aumento decretado es lo “máximo” que se puede dar sin caer en el despropósito administrativo. Y se reafirma a cada instante que el diálogo sigue abierto y no se interrumpirá bajo ninguna circunstancia.
De hecho, las negociaciones se mantienen, mientras se torna clave la decisión que tome el gremio de los maestros, ATEN.

Tal vez no podía esperarse otra cosa. Quizá fuera una consecuencia inevitable de la conjunción de realidades económicas como la inflación, y políticas como el período electoral. Lo cierto es que es el momento más tenso en la siempre inestable relación entre el gobierno neuquino y los gremios estatales agrupados en la CTA. Y otra vez se esgrime la posibilidad de un corte de ruta, nada menos que en Arroyito, lugar que quedó marcado a fuego después del asesinato de Carlos Fuentealba.
Los gremios marcharon este martes y lograron convocar a mucha gente. Según ATE, fueron 15.000 los marchantes. Aunque se le quitara a esa cifra –en pos de la objetividad- algunos miles, la marcha no dejaría por ello de ser multitudinaria. Los principales referentes, como Carlos Quintriqueo, titular de la CTA, o Ernesto Contreras, de ATE, reafirmaron en los discursos una fuerte presión hacia el gobierno del licenciado por campaña Jorge Sapag. Y dijeron que si este martes mismo no se encuentran propuestas satisfactorias, irán a bloquear la ruta.
También levantaron el escarnio hacia el gremio UPCN, volviendo a esa dicotomía sindical que es histórica en Neuquén. “Lorito (Osvaldo) es un traidor”, tronaron varios dirigentes, en alusión a los puntos de acuerdo que consigue el gobierno con ese sindicato.
Desde el gobierno, por ahora se sostiene que el último aumento decretado es lo “máximo” que se puede dar sin caer en el despropósito administrativo. Y se reafirma a cada instante que el diálogo sigue abierto y no se interrumpirá bajo ninguna circunstancia.
De hecho, las negociaciones se mantienen, mientras se torna clave la decisión que tome el gremio de los maestros, ATEN.
No hay comentarios:
Publicar un comentario